Diario de León

La nueva fiebre minera en León es fruto de la «desesperación institucional y de la especulación"

El geólogo Antonio Aretxabala advierte de que "sin producir alimentos la repoblación es una ilusión"

Antonio Aretxabala en su foto de perfil en Wikipedia.

Antonio Aretxabala en su foto de perfil en Wikipedia.

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

La desesperación por el agotamiento de los recursos fósiles, el negocio y la especulación son los resortes que mueven la eclosión de permisos de investigación de mineras estratégicos como los fosfatos. La montaña de León no es el único lugar donde ha puesto sus miras los nuevos buscadores del ‘oro’ del siglo XXI.

El geólogo Antonio Aretxabala señala que estos proyectos proliferan en todas partes —Andalucía, Navarra, Castilla, Extremadura, País Vasco...— y particularmente en la España vaciada. «Es la farsa de la transición ecológica, empresas que no hacen una minería tradicional, sino especulativa».

En suma, se trata de conglomerados financieros que cotizan en bolsa, consiguen subvenciones, producen un impacto destructivo en el entorno y en la mayor parte de los casos no llegarán a extraer el mineral porque no es rentable. Esta es la tesis que defiende en el libro del mismo título, ‘La farsa de la transición ecológica (Ed. Catarata), que firma junto a Antonio Turiel y Carlos Taibo.

La despoblación paulatina de la montaña facilita la implantación de proyectos extractivos o de generación energética masiva al no existir una masa vecinal amplia que proteja el entorno. «Hacen promesas en base a que en esos sitios no hay nada, pero si tienes gente que vive allí de manera sostenible ya no es tan fácil», apunta.

Aretxabala participa en la jornada Salvemos la Montaña Leonesa junto a Turiel y Hugo Robles en Cistierna este jueves, con el apoyo de numerosos colectivos e incluso de alcaldes de la comarca. Quieren abrir el debate científico sobre el horizonte de transición energética a la población.

«Las minas de fosfatos de China o de Estados Unidos, como las que hay en Florida, o el desastre que dejaron en la bahía de Huelva» por los vertidos de fosfoyesos son algunos ejemplos de la destrucción que provocan. «Hay unos pocos beneficiados pero destruyen el carácter de la vida y sobre todo el futuro», explica.

«Ahora o nunca» es el momento de empezar a tejer otra economía, advierte. Una economía a pequeña escala y una transición que pasa por la electrificación del transporte y el decrecimiento. El transporte aéreo y el marítimo son las grandes incógnitas a resolver.

Otro proceso en ciernes debido a que la vida en las ciudades se hace cada vez más insostenible atraerá al campo y a las zonas vaciadas a lo que denomina irónicamente ‘urbaletos’, población urbana que migra al campo pero desconoce por completo el funcionamiento del medio rural y del sector primario.

Y es que frente a la idea de que la conectividad digital resolverá la sangría demográfica, insiste en que el teletrabajo no sustituye la necesidad de un sector primario fuerte. «Sin producción de alimentos ni gestión directa de la tierra, la repoblación es solo una ilusión», recalca. Aretxabala defiende que la salida al callejón sin salida del modelo actual pasa por renaturalizar las ciudades y vertebrar los pueblos mediante una economía local a pequeña escala, descentralizada y verdaderamente sostenible. En definitiva, el futuro de zonas vulnerables como la Montaña Leonesa no reside en promesas extractivas ni en parches urbanos, sino en reconstruir un tejido socioeconómico pegado a la tierra antes de que el modelo vigente colapse por completo.

tracking