Marta Ortega: «No queremos ser una marca de lujo»
La presidenta de Inditex habla abiertamente de su vida familiar y profesional, desmontando algunas de las ideas más extendidas sobre su trayectoria

Marta Ortega fotografiada por Annie Leibovitz en una entrevista a 'Vogue', que publicará en septiembre.
Marta Ortega sabe perfectamente de dónde viene, pero también dónde quiere estar. Hoy se encuentra en un momento que ella misma define como especialmente bueno, entre la presidencia no ejecutiva de Inditex, su familia y una relación con la moda que va mucho más allá de Zara. Su historia ocupa las páginas del número de septiembre de Vogue España, en un reportaje global con fotografías de Annie Leibovitz.
Ortega habla de la compañía sin perder de vista el lugar desde el que se construyó. A Coruña y Arteixo siguen siendo parte esencial de su manera de entender Inditex y también de su propia vida. Marta considera esa herencia «un motivo de orgullo», aunque deja claro que no pretende ser como su padre, «porque nadie lo será jamás». «Hago un trabajo con el que disfruto cada día y comparto jornada con profesionales increíbles. Poder dedicarme a esto en una ciudad que me permite estar cerca de los míos es un privilegio enorme. Y no solo de mis hijos, sino de toda mi familia, que me ayuda una barbaridad», desvela la empresaria.
La familia aparece también a través de una de las personas que más han influido en ella, su abuela materna. «Seguramente sea la persona que más me ha marcado en la vida. Crió a ocho hijos. Jamás le importó de dónde venía nadie ni a qué se dedicaba; lo único que le interesaba era que las personas fueran trabajadoras y honradas». Es una idea que encaja con la cultura que Ortega describe dentro de Inditex.
«No tenemos muchos cargos. Somos una empresa enorme, pero desde dentro no se siente así. Al final formamos una gran familia y creo que ahí radica la magia». Una estructura que, en su opinión, perdería parte de su esencia lejos de Galicia.
En su vida personal, el equilibrio llega de la mano de Carlos Torretta, su marido y director de comunicación de Zara. Él encuentra precisamente en sus diferencias la fórmula para funcionar juntos. «Somos el yin y el yang. Yo hablo muchísimo, ella habla menos. Ella es hiper organizada y yo soy más caótico. Sé que la debo sacar de quicio un millón de veces al día, pero al final creo que hacemos muy buen equipo».
En el terreno profesional, Ortega defiende que Zara está «muy lejos de querer ser una marca de lujo» porque «las cosas bonitas y bien diseñadas no deberían estar reservadas solo a unos pocos. La clase social —añade— no tiene nada que ver con el estilo. Nuestro objetivo es ofrecer un producto bien hecho que llegue al mayor número de personas posible».
También reivindica la estrategia de negocio del grupo frente a la etiqueta de ‘fast fashion’. «El modelo de negocio en sí que manejamos es probablemente lo más sostenible que tenemos. Está enfocado totalmente a la demanda. La clave —detalla Marta Ortega en la entrevista— reside en mantener un nivel de stock ajustadísimo y reducir los excedentes al mínimo. Menos del 1% del producto se queda sin vender: no realizamos grandes tiradas que no funcionan y que luego hay que almacenar en una nave».
La moda, mientras tanto, ocupa para ella un espacio más amplio que el de la empresa familiar. «Siento un respeto absoluto por el trabajo de los diseñadores: soy clienta y admiradora de muchos de ellos». Entre sus referentes están Phoebe Philo, Sarah Burton, la señora Prada, Willy Chavarria, Matthieu Blazy y Jonathan Anderson, con el que se rumorea que está fraguando una colaboración. Pero hay una figura que destaca, la de John Galliano, el diseñador al que más admira y con el que tiene la suerte de estar trabajando.