Meta afrontará sus demandas
El acuerdo judicial firmado por Meta para cerrar las demandas presentadas por varios estados de Estados Unidos por diseñar sus plataformas para ser adictivas y engañar a los consumidores sobre los peligros de su uso es un punto de inflexión que impulsará cambios

Persona observando el logo de Meta frente a su sede en California.
El acuerdo de esta empresa tecnológica —matriz de Facebook e Instagram— será de hasta 16.680 millones de dólares.
El acuerdo incluye compromisos para limitar el uso de las redes entre los menores.
Para el profesor universitario y experto en derecho tecnológico Borja Adsuara el acuerdo es «un punto de inflexión» porque al acceder a hacer cambios Meta «reconoce implícitamente que sus redes están diseñadas para ser adictivas, que lo sabía y que no advirtió a los menores de edad» de los perjuicios.
Aunque el acuerdo «no afecta al fondo del problema que es el diseño adictivo de las redes sociales» contiene medidas para limitar su uso como silenciar las notificaciones en horario escolar, bloquear las aplicaciones en horario nocturno para respetar el descanso entre la medianoche y las 6:00 de la mañana, limitar el uso diurno a 2 horas, o desactivar el ‘feed’ algorítmico que suministraba contenido personalizado.
Meta también se compromete a eliminar los filtros de belleza, que «son especialmente dañinos para las adolescentes y afectan a la aceptación de su cuerpo y a su autoestima».
También se compromete a desactivar el ‘scroll’ o bucle infinito que permite que los vídeos se ejecuten sin tener que darle al play, «una serie de medidas que se usaban para retener al usuario, sea cual sea su edad, aunque los adolescentes son los consumidores más vulnerables», puntualiza a EFE.
Para Adsuara, el acuerdo no evita el acceso de los menores a las redes, sino que «traslada el problema a los padres».
Estos tendrán que soportar la presión y decidir si dan su autorización para rebajar todas las nuevas restricciones.
Pero, con el tiempo, este acuerdo «cambiará las cosas» en todo el mundo, «en Estados Unidos con demandas millonarias» y en Europa con legislación como la que se está poniendo en marcha en España.
En España se está tramitando la futura ley de protección de los menores de los retornos digitales «que seguramente incluirá todas las medidas de este acuerdo».
La «oleada» de poner límites a las redes sociales ya no tiene marcha atrás ni en Estados Unidos ni en Europa, subraya.
«Veo paralelismo entre lo que está sucediendo con las plataformas y el proceso que vivió la industria del tabaco en los 90», afirma Josep Maria Suelves
En declaraciones a EFE, Josep Maria Suelves, investigador del Behavioural Design Lab en el UOC eHealth Center, y vicepresidente del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, ve «paralelismo» con la situación que en la década de los 90 puso a la industria del tabaco entre las cuerdas.
«En Europa, la preocupación por las estrategias de las plataformas tecnológicas se está traduciendo en nuevos reglamentos», alega Suelves
«En Europa, la preocupación por las estrategias de las plataformas tecnológicas para hacer su negocio a expensas del bienestar y de la salud de la gente se está traduciendo en nuevos reglamentos por parte de la Comisión Europea e incluso en posibles sanciones a compañías como Meta o Tiktok» mientras que en Estados Unidos «esta conciencia se traduce en acciones en los tribunales».
«Veo cierto paralelismo entre lo que está sucediendo ahora con las plataformas y el proceso que vivió la industria del tabaco en los 90, cuando afrontó los procesos legales que reclamaban daños por su actividad», ha recordado a EFE.
Sin embargo, este experto tiene claro que, como con las tabacaleras, las redes sociales tienen un interés económico que persiguen «sin demasiados escrúpulos» y con tecnología que hace que su estrategia sea más eficaz.
«Habrá que ver cómo responde esta industria» porque «al final su negocio se basa en el tiempo de conexión de los usuarios» y eso no lo van a dejar de intentar.
También para la profesora de psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, Natalia Martín María, «el acuerdo es, sin duda, un punto de inflexión histórico, para las plataformas, para los adolescentes y para sus familias». Martín considera «básica» la prohibición de filtros.