Cien años de la Casona de los Pérez en un altar
El Altar de Muertos del Museo de la Emigración Leonesa (MEL) se dedica al centenario de su sede y el dinero de las visitas se destinará a la Asociación de Personas Sordas de León

El Altar de Muertos benéfico del MEL conmemora el centenario de la Casona de los Pérez.
El altar de muertos benéfico del Museo de la Emigración Leonesa (MEL) revive los felices 20 con un homenaje al centenario de su sede, la Casona de los Pérez. La tradición mexicana en torno al día de difuntos ha duplicado su espacio habitual en el hall de este edificio que diseñó el arquitecto de moda de la época, Manuel de Cárdenas Pastor. El altar está abierto hasta el 15 de noviembre.
Cuando el prestigioso ebanista leonés encargó a Manuel de Cárdenas su casa-taller, el leonés Pablo Fernández, patriarca de la saga que ha llegado hasta la fundación Cepa, llevaba 21 años en México y consolidaba su carrera y su fortuna en la cervecería Modelo, de la que había sido socio fundador en 1922.
«León y su provincia, con la minería, asistían a un proceso de crecimiento y modernización urbana», como señaló Nuria Alonso Mateos, directora de la Fundación Cepa en la presentación del altar de muertos.
La estación de Matallana, los almacenes Pallarés, Casa Goyo, Casa Roldán o el hotel Oliden configuraban una ciudad moderna. Miguel Pérez, que de industrial de la carpintería pasó a convertirse en promotor inmobiliario, contribuyó a ese cambio.
Decidió levantar su casa en una de las arterias del Ensanche, en la actual calle Suero de Quiñones, junto al taller de carpintería en el que llegó a dar empleo a 250 trabajadores. Para celebrar esta efeméride, se ha ambientado el Altar como aquel León de los años 20 para hacer disfrutar al público con el estilo art decó que impregnaba la casa y que también se respiraba en el León de aquella época.
El altar benéfico «1926-2026. 100 años de la Casona de los Pérez» propone un viaje por el modernismo, al art Noveau y el Art Decó que, con su elegancia geométrica, sus formas rectilíneas, los metales… impregnó la arquitectura, el mobiliario, las joyas… y que eligió los dorados, los colores esmeralda o los azules para teñir los espacios. Se cuenta que don Miguel proyectó en el interior lo que vio en sus viajes por el mundo. Lo último de los alegres años 20 del siglo XX.
Miguel Pérez y su esposa Purificación Galán habitaron este espacio con sus siete hijos y ha llegado al siglo XXI como una pieza única de hogar que conserva la decoración original con ricas maderas, azulejos y vidrieras artísticas y papeles pintados. Una casa que rezuma, además de buen gusto, cultura y apertura de miras como se puede ver en las escenas de El Quijote en los azulejos de la entrada o las vidrieras que reproducen deportes emergentes en la época, como el golf, el tenis y el fútbol, con mujeres como protagonistas, además de una evocadora escena de la lucha leonesa.
El poderío económico y social de la familia se deja ver en detalles como la visita de los reyes, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, en aquellos felices 20 en los que España vivía bajo la dictadura de Primo de Rivera.
Los monarcas se pasearon por la ciudad en el coche descapotable de Miguel Pérez. La casa estaba en construcción y se estrenaría en 1932. La fundación Cepa es el tercer propietario de este singular edificio que guarda en su interior notables trabajos de carpintería, junto a decoraciones de azulejos en tonos azules, esmeraldas y dorados o vidrieras. En su interior, su propietario reflejó las vivencias de sus viajes, sus gustos artísticos y las tendencias de la época, como el art decó.
El Museo de la Emigración Leonesa (MEL), de la Fundación Cepa, es un puente de unión entre León y América y, particularmente, con México, donde triunfaron sus promotores.
Alebrijes, collas y flores de papel se mezclan con los adornos tradicionales del altar, como son las velas, el vaso de agua, la flor de cempasuchil y sus frutos y el papel picado, que representan a los cuatro elementos, fuego, agua, tiera y aire para acompañar, alimentar y guiar a las almas de los muertos y sus familias.
En esta ocasión, la tradición mexicana en torno al día de difuntos se ha situado en el hall de la casa museo por sus grandes dimensiones. Con sus siete pisos, flores de papel y retratos de personas fallecidas vinculadas a la fundación, se erige espectacular, al alcanzar el doble de tamaño que en ediciones anteriores.
A favor de personas sordas
La exposición del altar de muertos, que en años anteriores ha tenido alrededor de 3.000 visitas, destinará la recaudación por las visitas a la Asociación de Personas Sordas de León, al precio de 3 euros. La visita guiada general y altar es de 8 euros (11.00, 13.00 y 17.00), con tarifas reducidas para desempleados, mayores de 65 años, personas con discapacidad y colectivos con reserva previa. Durante todos los sábados de octubre, de 10.30 a 12.30 horas, el MEL ha programado talleres infantiles dedicados a la pintura de alebrijes, diseño de friditas o el taller del ajolote Pancho.
El personal del Museo adentrará a los visitantes en el simbólico mundo de las ofrendas, para que conozcan su significado, qué elementos deben incluir y cómo se vive esta tradición en México. Las familias adornan las tumbas y preparan altares u ofrendas para recordar a sus seres queridos. Música, velas, flores, bebida, comida…. alimentan la creencia de que las almas de los difuntos regresan para reencontrarse con los suyos y disfrutar de sus objetos personales, sus platos preferidos y todas aquellas cosas que con mimo sus familiares les colocan en su Altar. El homenaje a la Casona de los Pérez y su tiempo se completa con imágenes de la época proporcionadas por el Archivo Provincial de León y el Archivo Histórico Municipal, así como de la propia familia de D. Miguel Pérez y cesiones de la familia Aller Fernández-Temprano.

La familia Pérez en el jardín de la casona de Suero de Quiñones delante de la carpintería.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

Purificación Galán y Miguel Pérez en una de las estancias de la casa.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

La familia Pérez vivió en la casa decorada con las modas modernistas y del Art Decó.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

La familia Pérez vivió en la casa decorada con las modas modernistas y del Art Decó.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

Nuria Alonso Mateos, gerente de la Fundación Cepa, durante la rueda de prensa.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

La familia Pérez vivió en la casa decorada con las modas modernistas y del Art Decó.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

La familia Pérez vivió en la casa decorada con las modas modernistas y del Art Decó.
Los felices 20 de León en el Altar de Muertos

La familia Pérez vivió en la casa decorada con las modas modernistas y del Art Decó.