Diario de León

El viaje de ida y vuelta de dos emigrantes leoneses en México

La Fundación Cepa y el Museo de la Emigración Leonesa homenajean a la familia Maraña Alonso y a Vidal Díaz Fernández por su periplo

El homenaje al emigrante contó con representación de la sociedad leonesa.

El homenaje al emigrante contó con representación de la sociedad leonesa.ángelopez

Ana Gaitero
León

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La historia de la emigración leonesa se escribió con la tinta del «trabajo duro» y el hálito de la «nostalgia». Todos se fueron, y fueron muchos, en busca de prosperidad y de un futuro mejor».

El cuarto homenaje a emigrantes leoneses que la Fundación Cepa y el Museo de la Emigración Leonesa (MEL) puso en el centro a la familia Maraña Alonso, la que formaron Francisco Maraña y Saturnina Alonso, del pueblo de Maraña, en la montaña oriental, y Vidal Díaz Fernández, de Torre de Babia, son dos de los muchos ejemplos de éxito de leoneses que buscaron fortuna al otro lado del Atlántico.

Francisco Maraña se fue con las maletas casi vacías y un billete comprado con dinero prestado en 1949, dejando atrás un país mísero que acusaba el lastre de la guerra. En 1953, Francisco y Saturnina se casaron por poderes salvando los 9.000 kilómetros de distancia entre México DF y el santuario antiguo de La Virgen del Camino. Luego se reunieron en aquellas tierras lejanas donde nacieron sus cuatro hijos.

El joven abogado tuvo su primer empleo en la fábrica Modelo, fundado por el legendario leonés Pablo Díez Fernández que emigró a México en 1905 y fabricó el «sueño mexicano» a base de trabajar, ahorrar y arriesgar.

Con el tiempo y la ayuda de un político mexicano, recondujo su vida profesional a la abogacía. En 1972 la familia regresa a León mientras que Francisco sigue vinculado hasta 1985, cuando, a raíz del terremoto de México, se instala definitivamente en León. Maraña participó en la internacionalización del grupo editorial Everest y en el hermanamiento de León con el estado mexicano de Puebla y su capital Puebla de Los Ángeles, pues este Estado acogió a muchos de los emigrantes leoneses a México desde finales del siglo XIX.

Los hijos de Francisco Maraña y Saturnina Alonso, Rosa María y Amadeo, recogen la placa de la virgen del Camino de manos del presidente de la Diputación.

Los hijos de Francisco Maraña y Saturnina Alonso, Rosa María y Amadeo, recogen la placa de la virgen del Camino de manos del presidente de la Diputación.VIRGINIA MORÁN

Donato, el más pequeño de los hijos, llegó con siete años a León y la hermana mayor, Rosa María, tenía 16. El viaje de ida y vuelta, apuntó Donato en el acto de reconocimiento, «ha logrado que la familia Maraña Alonso haya sido una piña de esfuerzo, de sacrificio y de unidad ante todas las adversidades que han ido ocurriendo, como nos ocurren a todos en la vida». El vocabulario, las tradiciones mexicanas y, sobre todo, su hija Julieta, a la que adoptó en Puebla en 2006, son el valioso legado que conserva de su patria de nacimiento.

Vidal Díaz Fernández nació en Torre de Babia en 1930. «Mi padre fue un pastor que se fue a México a trabajar y trabajar. Y no hizo otra cosa», dijo Ernesto, uno de sus tres hijos, aficando en España y dueño de los restaurantes Estar en Babia y Las Mañanitas, en Madrid. «Afortunadamente, a los tres hermanos nos dio carrera y nos enseñó a querer a León», apuntó al recordar que desde muy pequeño su padre les apuntó al Centro Leonés en México, donde aprendió a bailar jotas leonesas, una afición que Vidal no perdió en el viaje trasatlántico.

«Con este homenaje queremos no olvidar esos viajes y que las generaciones futuras sepan que León tiene corazón de emigrante»

Vidal llegó en los años 50 en busca de un futuro mejor y empezó a trabajar en la empresa Díaz de máquinas de coser, de su primo el emprendedor leonés Constantino Díaz. Participó en la construcción del Hotel Emporio de Veracruz y más tarde creó una empresa de vidrierías. Trabajó en Marian, Galletas de Calidad, junto al leonés Felipe Muñiz Fernández y posteriormente en Industrial Marinera Mexicana con otro leonés Leopoldo González. «Se fueron en una época en la que España estaba muy complicada en las cosas, después de la guerra civil y ahora esperamos que no haya esta despoblación en León», dijo su hijo Ernesto, quien destacó también las buenas relaciones comerciales de León con México.

Ernesto y José Pedro, dos de los tres hijos de Vidal Díaz Fernández, con Nuria Alonso y Vicente Canuria tras recoger la placa de la virgen del Camino.

Ernesto y José Pedro, dos de los tres hijos de Vidal Díaz Fernández, con Nuria Alonso y Vicente Canuria tras recoger la placa de la virgen del Camino.VIRGINIA MORÁN

El homenaje, representado por una placa con la efigie de la virgen del Camino, pretende «no olvidar esos viajes y que las generaciones futuras sepan que León tiene corazón de emigrante», señaló la directora de la Fundación Cepa, Nuria Alonso. «La búsqueda de oportunidades» es un fenómeno «tan antiguo como la humanidad» y que permanece en el presente. Alonso pidió que el respeto y un proceso pleno orienten las nuevas migraciones y su acogida. «Su corazón se reparte entre dos patrias y ese es el acierto».

El primer teniente de alcalde de León, Vicente Canuria, destacó que la familia Maraña Alonso y Vidal Díaz representan a aquellos leoneses que se «llevaron los usos, las costumbres y la cultura» a un país desconocido y se han mantenido fieles a esos valores. El presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, comentó la coincidencia y satisfacción de haber sido alumno en la Escuela de Industriales de León de Francisco Víctor Maraña Alonso, fallecido el pasado 5 de enero. «La historia de León no se puede entender sin la emigración. Llevaron el nombre de León con orgullo y mantuvieron el vínculo con la tierra», resaltó.

El Orfeón Leonés puso la música de ida y vuelta con La Golondrina, Viva la montaña y el Himno a León.

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