Diario de León

El doctor Luis Carazo alerta de la gravedad de la peste neumónica: "Es una enfermedad muy grave para el ser humano"

La enfermedad, causada por la bacteria Yersinia pestis, puede transmitirse por vía respiratoria y evolucionar rápido, pero es extremadamente poco frecuente

El doctor Luis Carazo, jefe del Servicio de Neumología del Caule.

El doctor Luis Carazo, jefe del Servicio de Neumología del Caule.Angelópez

Cristina Fanjul
León

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El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) informaba ayer mismo de que sigue de cerca la muerte por un posible caso de peste neumónica de una trabajadora de un laboratorio que estudia patógenos peligrosos en la región de Irkutsk, mientras que la Organización Mundial de la Salud exige a Rusia comparta más información de manera «transparente».

La peste neumónica es una enfermedad muy poco frecuente, pero potencialmente mortal y de rápida evolución, según explica el doctor Luis Carazo, que destaca la importancia de detectar los casos cuanto antes e iniciar el tratamiento antibiótico de forma precoz. «La peste, lo primero, es que es una enfermedad muy poco frecuente», señala el médico.

La infección está causada por la bacteria Yersinia pestis, que puede encontrarse en roedores salvajes y transmitirse a los humanos a través de las pulgas que los parasitan. La forma más conocida es la peste bubónica, caracterizada por la aparición de los llamados bubones. Sin embargo, cuando la bacteria alcanza los pulmones se produce la peste neumónica, una de las formas más graves de la enfermedad. «También se puede inhalar y, por la tos de otras personas infectadas, puede llegar a producir una neumonía», explica el médico.

Como una gripe

La peste neumónica puede comenzar con síntomas similares a los de otras infecciones respiratorias: fiebre, tos, dificultad para respirar y expectoración. Sin embargo, su evolución puede ser especialmente rápida. «Es una enfermedad muy grave para el ser humano», advierte Carazo, que subraya que la letalidad puede ser muy elevada cuando no se inicia el tratamiento de manera temprana.

El periodo de incubación se sitúa aproximadamente entre uno y cuatro días. A partir de ahí, la evolución depende de cada paciente y de la gravedad del cuadro. «Es que aquí la mortalidad es incluso en gente completamente sana», recalca el especialista, que recuerda que la enfermedad no afecta únicamente a personas mayores o con patologías previas. La situación puede complicarse todavía más cuando la infección pasa a la sangre y provoca una septicemia.

Contagio por aerosoles

La principal diferencia entre la peste bubónica y la neumónica está también en su transmisión. Mientras la primera se relaciona principalmente con las pulgas de roedores infectados, la peste neumónica puede pasar de una persona a otra mediante las secreciones respiratorias. «Si es una persona contagiada, pues si está tosiendo y eliminando bacterias al aire, pueden contagiar a varias personas», explica Carazo. El especialista precisa que no existe una cifra concreta de personas que pueda contagiar cada paciente, ya que depende de factores como la carga bacteriana y el nivel de exposición. La transmisión respiratoria es posible, pero Carazo considera poco probable que la enfermedad llegue a comportarse como una epidemia respiratoria de gran escala. «Es difícil que esto se propague como un virus respiratorio», sostiene.

No obstante, concede que la globalización y la movilidad internacional hacen posible que una persona infectada viaje durante el periodo de incubación y desarrolle posteriormente los síntomas en otro país. «En un mundo tan globalizado como el que tenemos tampoco sería extraño que una persona que pudiera estar contagiada, con ese periodo de incubación de uno a cuatro días, pueda viajar», explica. A pesar de esta posibilidad, el doctor Carazo insiste en que se trata de una enfermedad excepcionalmente rara.

Emergencia sanitaria

«Yo, en mi carrera, no he visto ninguna neumonía que fuera por Yersinia (bacilo de la peste)», afirma. Por ello, considera que la aparición de un caso no implica necesariamente que vaya a producirse una emergencia sanitaria. «No creo que esto vaya a ser ahora un problema», asegura.

La rapidez con la que se diagnostique y trate al paciente resulta determinante. Ante síntomas como fiebre elevada, dificultad respiratoria y un importante deterioro del estado general, el especialista recomienda acudir a urgencias. «Hay que ir a urgencias, ver cómo está, hacer la radiografía y empezar un tratamiento antibiótico de amplio espectro», explica. En las primeras horas, los médicos pueden no conocer todavía qué microorganismo está detrás de una neumonía.

Por eso, el tratamiento inicial suele dirigirse contra los gérmenes más habituales y posteriormente se ajusta en función de los resultados de las pruebas. La transmisión por vía respiratoria hace que las medidas de protección sean especialmente importantes para quienes están en contacto directo con un paciente. «Como cualquier enfermedad respiratoria que se adquiere por inhalación, la mascarilla ayuda», afirma Carazo.

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