346 leoneses llevan la misión de la Iglesia por todo el mundo
La Diócesis de León cuenta con 202 misioneros en territorios de misión y otros 144 que, tras regresar, mantienen su compromiso en España

Imagen de una de las jornadas de convivencia de misioneros leoneses en el seminario de Regla.
La Diócesis de León cuenta con 346 misioneros, de los que 202 desarrollan su labor en territorios de misión y otros 144, que han regresado a España, mantienen su compromiso misionero desde aquí. Una labor que refleja el marcado acento misionero de la Iglesia leonesa y que este domingo, 18 de octubre, volverá a cobrar protagonismo con la celebración del Día del Domund.
Del total de misioneros vinculados a la diócesis, 205 son mujeres y 141 hombres. Su presencia se extiende por 44 países de todo el mundo y se articula a través de 89 congregaciones religiosas. América es el continente con mayor número de misioneros leoneses, con 143, seguido de África, con 20; Asia, con once, y Europa, con 30. Estas cifras corresponden a los misioneros presentes en esos continentes, mientras que el resto de los integrantes del colectivo son aquellos que han regresado y continúan colaborando en España.
Por territorios, los arciprestazgos del noreste de la provincia, con un centenar de misioneros, y el de Bajo Esla-Páramo, con 79, concentran el mayor número de personas vinculadas a esta labor evangelizadora. Una implantación que evidencia la tradición misionera de la provincia y el compromiso de sus comunidades con la cooperación y la difusión del mensaje evangélico.
Una tradición con nombres propios
El vínculo de León con las misiones tiene también referentes históricos. Uno de los más destacados es el padre Segundo Llorente Villa, el misionero leonés que llevó el mensaje evangélico hasta Alaska y que se convirtió en el primer representante de las comunidades esquimales en el Congreso del Estado norteamericano de Alaska.
Su memoria quedó ligada directamente a la diócesis en 2011, cuando el centro de acción pastoral situado en la calle Sierra-Pambley recibió el nombre de Centro Diocesano Padre Llorente.
Más recientemente, la Iglesia leonesa ha mantenido vivo el recuerdo de otros misioneros, como la hermana agustina misionera Esther Paniagua, beatificada en 2022 en la ciudad argelina de Orán. El próximo 23 de octubre se cumplirán 32 años de su martirio y del de su compañera Caridad Álvarez, asesinadas en Argelia en 1994.
La diócesis celebra, además, desde hace 35 años el Día del Misionero Diocesano, una cita que cada verano reúne actividades para reconocer la labor de quienes han llevado su compromiso religioso más allá de las fronteras leonesas. La última edición tuvo lugar el pasado mes de julio en el Museo Diocesano.
El Domund llama a la oración y la solidaridad
La Jornada Mundial de las Misiones, conocida popularmente como el Domund, se celebrará este domingo bajo el lema 'Uno en Cristo, unidos en la misión'. La campaña busca reconocer el trabajo de los misioneros y recaudar fondos para apoyar las iniciativas que desarrollan en los territorios de misión.
En León, el programa de actividades incluye la tradicional cuestación popular con las huchas del Domund, prevista para este sábado, 17 de octubre, en distintos puntos del centro de la ciudad. La programación se completará el domingo, a las 18.00 horas, con la celebración central en la Catedral de León, presidida por el obispo, Luis Ángel de las Heras, que incluirá el rito de envío.
La vigilia de oración celebrada este jueves en la capilla del Museo Diocesano y de Semana Santa y la exposición de carteles del Domund, que permanece abierta hasta este viernes en el mismo espacio, forman parte también de las actividades organizadas por el Área de Misiones y Cooperación con las Iglesias.
En su carta para esta jornada, Luis Ángel de las Heras destaca que durante cien años el Domund ha conectado a personas y comunidades de todos los continentes mediante la oración, la cooperación y la solidaridad. El obispo expresa también su gratitud a los misioneros leoneses que siguen anunciando el Evangelio lejos de su tierra y a quienes, después de regresar, continúan ofreciendo su testimonio y colaboración.
El prelado recuerda que la misión no se limita a los territorios más alejados, sino que constituye una responsabilidad compartida por todos los bautizados. Una tarea que, señala, también se desarrolla en las familias, los pueblos, los barrios, los lugares de trabajo y los centros educativos, a través de la fraternidad y la ayuda a quienes necesitan consuelo, compañía y apoyo.