Nuestra Señora del Valle: 40 años hacia la inclusión
El presidente de la Diputación, Gerardo Álvarez Courel, en la convivencia que pone el broche a la celebración de las cuatro décadas de andadura del Centro Asistencial de La Bañeza para personas con gran discapacidad intelectual

El presidente de la Diputación con directores y directoras.
El centro asistencial Nuestra Señora del Valle, en La Bañeza, conmemora cuarenta años de atención a personas con gran discapacidad intelectual que en muchas ocasiones va acompañada de discapacidad física. Sobre una parcela de 50.000 metros cuadrados donada por un particular, José Rivas, y con un presupuesto de 300 millones de pesetas se desarrolló un proyecto pionero para la época.
Un centro residencial distribuido en varios pabellones que se acerca a un modelo de pequeña ciudad en el que las personas residentes viven en unidades de convivencia y desenvuelven su vida cotidiana en los diferentes espacios comunes de talleres, piscinas o gimnasio. Los amplios jardines dan al espacio no solo un aspecto amable, sino también accesible para las 110 personas que están acogidas en la actualidad, atendidas por 150 personas en plantilla.
El presidente de la Diputación, institución a la que pertenece este recurso social, participó este lunes en una jornada de convivencia con residentes, familiares y profesionales del centro. Gerardo Álvarez Courel estuvo acompañado por el diputado de Derechos Sociales, Francisco Javier Álvarez, y los directores que han formado parte de la trayectoria del centro, entre ellos su actual responsable, Mercedes Escudero.
El encuentro ha incluido una actuación musical, una representación teatral a cargo de los usuarios y la presentación de un documental que recorre la historia del centro desde su apertura, en enero de 1986, impulsada por los religiosos de la Congregación de Nuestra Señora de Lourdes, conocidos como los hermanos holandeses, que han estado presentes. Este documental se proyectará el viernes en el Teatro Municipal de La Bañeza, abierto al público. Courel ha destacado el valor humano de todos estos años. «Celebramos cuarenta años de compromiso con las personas, de atención, de trabajo y de humanidad».
Asimismo, ha agradecido la labor de los profesionales y la confianza de las familias, y ha defendido el papel de los servicios sociales públicos como garantía de bienestar e igualdad de oportunidades.
«Los servicios sociales no son un gasto del que debamos hablar con distancia. Son una inversión en bienestar, en igualdad de oportunidades y en una sociedad que no deja atrás a quienes más apoyo necesitan», ha apuntado. ««El verdadero valor de una institución se mide por la manera en que cuida de las personas», subrayó.
El centro ha ampliado sus instalaciones y recursos y ha evolucionado hacia un modelo de atención centrado en la persona, que prioriza sus necesidades, capacidades, autonomía y dignidad. La efeméride ha tenido un momento muy especial en el Carnaval de La Bañeza, en el que el centro participa desde hace 39 años. En la edición de este año, una de sus residentes, Ana Gancedo, fue elegida musa, reforzando el carácter inclusivo del Carnaval bañezano.