Las renovables rebajan la factura eléctrica en 7.589 millones de euros en 2025
Las familias y la industria se benefician de la mayor producción de electricidad limpia

Parque eólico Statkraft en Pasada de Tejada (Cádiz).
Los hogares y las empresas se ahorraron 7.589 millones de euros en 2025 gracias a la generación de energía renovable. La mayor producción de electricidad limpia contribuyó a reducir los precios del mercado eléctrico en una media de 60,71 euros por megavatio hora (MWh), lo que elevó el ahorro un 8,8% respecto al año anterior, según un estudio sobre el impacto económico de las renovables elaborado por APPA Renovables.
Además, las energías limpias permitieron ahorrar más de 14.800 millones de euros en la compra de combustibles fósiles al extranjero que no se tuvieron que realizar. Este cambio permitió evitar 69,2 millones de toneladas de CO? equivalente, lo que generó un ahorro económico adicional de 5.115 millones de euros en la compra de derechos de emisión.
España batió en 2025 su récord histórico de penetración de energía renovable en la demanda final, alcanzando un 25,8%. En concreto, el impulso de la generación solar y la sólida aportación hidroeléctrica llevaron la penetración limpia a niveles nunca vistos en el balance energético nacional. Sin embargo, este porcentaje está muy lejos del 48% fijado por el Ejecutivo para 2030, una meta superior al 42,5% establecido por Bruselas.
Otra conclusión destacada del informe es que la energía desperdiciada por el protocolo tras el apagón, sumado a la falta de demanda y la saturación de la red eléctrica, alcanzó los 19,7 teravatios hora (TWh). Se trata de un 55,2% más que el año pasado y equivale al consumo energético de 6,3 millones de hogares, un 20% del total. El mes en el que se experimentó el mayor repunte de energía tirada a la basura fue precisamente mayo, justo después del apagón.
El coste de la operación reforzada tras el apagón Tras el apagón del pasado 28 de abril, Red Eléctrica reforzó las medidas de seguridad para garantizar la estabilidad del suministro y evitar nuevos ceros eléctricos. Entre otras medidas, obligó a mantener en funcionamiento más centrales convencionales, principalmente de gas natural, para asegurar el equilibrio de la red eléctrica. Sin embargo, esta actuación redujo la capacidad disponible para aprovechar la electricidad procedente de fuentes renovables.
Como consecuencia, la producción de las centrales de gas para sustituir a las renovables aumentó un 112,7%. El mayor uso de este combustible provocó que, por primera vez en varios años, el peso de las renovables en la generación eléctrica española cayera del 55,7% al 54,3%.