Diario de León

El legado renovador de Francisco está en León

Seis años después de la llegada de Luis Ángel de las Heras, la Diócesis de León ha emprendido una profunda transformación inspirada en el legado del papa Francisco: más transparencia económica, mayor presencia de las mujeres en los órganos de gobierno, apertura a la diversidad cultural y una Iglesia sinodal que busca dar voz a los laicos y convertir la participación de sus comunidades en el eje de sus decisiones

De izquierda a derecha, Asdi Álvarez, el padre Jaques, Vicente Gutiérrez, el padre Danny y Anuncia de la Vega.

De izquierda a derecha, Asdi Álvarez, el padre Jaques, Vicente Gutiérrez, el padre Danny y Anuncia de la Vega.virginia morán

Cristina Fanjul
León

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Seis años después, la Diócesis de León se ha transformado siguiendo el legado del papa Francisco. Bajo la égida del obispo Luis Ángel de las Heras, la Iglesia se ha modificado de manera incesante desde varios puntos de vista: transparencia económica, participación de la mujer y sinodalidad con el fin de hacer una comunidad más participativa en la que las bases y los laicos tuvieran voz en la toma de decisiones de la diócesis.

Hace apenas un mes, el prelado aprobaba una reorganización histórica con la incorporación de dos mujeres como delegadas episcopales en el Consejo Diocesano de Gobierno. Asdi Álvarez Panizo fue nombrada responsable de la delegación de evangelización misionera y Anuncia de Vega entraba a formar parte del máximo órgano de gobierno de la diócesis como delegada de la Delegación de Misión Samaritana. Además, destaca la creación de un área específica para potenciar el rol femenino en la Iglesia que, coordinada por la dominica Francisca Granda, tiene el objetivo de promover y consolidar de forma explícita la presencia y responsabilidad de las mujeres dentro de las estructuras diocesanas. «Desde el principio, el obispo ha dejado claro que esta decisión no se toma por un tema de paridad, sino de complementariedad, para aportar a la Iglesia el sentir de las mujeres que recomendaba el papa Francisco».

El ecónomo de la Diócesis, Vicente Gutiérrez, interviene para explicar que en el Consejo de Economía, integrado por once personas, hay también dos mujeres. «Este obispo ha contado con las mujeres siempre», destaca. «Fue una sorpresa. No lo vimos venir», destacan tanto Asdi como Anuncia, que explican que el obispo les pidió que trabajaran desde abajo sin darles ninguna pauta. Anuncia llegó a León hace ahora cinco años y, desde entonces, forma parte del Consejo de Pastoral Diocesano para la implementación del Sínodo. Eran ya por entonces cuatro mujeres de siete miembros. Ahora, esta institución tiene la misión de promover desde el Evangelio la dignidad de las personas en organismos como Cáritas, Manos Unidas, la Pastoral penitenciaria, migraciones, Pastoral de la salud, del trabajo, Proyecto Repara contra los abusos sexuales y minorías étnicas. Anuncia, que ha desarrollado su vida como teresiana, explica que comenzó su carrera profesional como profesora rural en la escuela pública de La Baña en una época marcada por la necesidad y la pobreza. «Allí me hice más humana y comprensiva con la marginación», subraya para explicar la transformación que le supuso el día a día con niños obligados a vivir la escasez más perentoria. «Aprendí a vivir con menos y a disfrutar con poquito». Subraya Anuncia que uno de los objetivos de su nueva función es el Sínodo, convocado por el papa Francisco. Entraña participación, misión y comunión de todos. Para ello, hay un equipo que estudia cómo todo lo que se ha llevado a cabo en el Sínodo a nivel internacional desde todos los rincones del mundo puede llevarse a cabo en las parroquias, en los grupos y a nivel personal. «Esto es un proceso porque el Sínodo no acaba nunca», afirma y añade la importancia de la semana de Pastoral, que ha reunido del 22 al 26. Trescientas personas dialogan acerca de cómo vivir la fe en la Diócesis y cómo transmitirla durante el año. «Pueden participar todos los creyentes que quieran para presentar ideas y líneas de conversación en el espíritu». Este hito alumbra la Carta Sinodal.

Entre las funciones de Asdi Álvarez Panizo en la Evangelización misionera destaca el apostolado seglar, las cofradías y la religiosidad popular, un campo ambicioso en el que tendrá que hacer frente a la voluntad de las mujeres de participar de manera más activa en las hermandades de Semana Santa. Además, también tendrá entre sus responsabilidades la organización de las cinco experiencias Impacto, que engloba el Retiro de Emaús, Encuentros Alfa, Retiros Efeté, seminarios de vida en el espíritu y el proyecto Amor Conyugal. Como novedad, este año se ha creado una nueva herramienta, Galilea, cuyos destinatarios son las personas que hayan pasado por las experiencias citadas anteriormente así como para los catecúmenos recién bautizados y confirmados.

Nuevos sacerdotes

La nueva iglesia sinodal ha multiplicado acentos y ancestros culturales. De hecho, la Diócesis cuenta hoy con sacerdotes que aportan diferentes maneras de entender la religiosidad, de vivir la fe y la liturgia. Jacques y Danny, uno de Costa de Marfil — hay seis de este país en León— y el otro de Venezuela, son dos ejemplos de la internacionalización en la manera de dar la Palabra. Explica el padre Jacques, en España desde 2016 y en León desde hace ocho años, que está a cargo de diez parroquias: Fresno de la Vega, Venazolbe, Cabreros, Javeres de los Oteros, Jigosos, Velilla, Pobladura y Villalobar y agradece la ayuda recibida por los fieles para vencer la distancia cultural y la del idioma. «Al principio, no sabe lo complicada que era la confesión», dice y asume que hay diferencias en la forma de celebrar la Eucaristía. «Fíjese, en mi país duran hora y media y, además, durante la misa hay siempre danza y ofrendas, pero aquí he tenido que acostumbrarme a que mis homilías sean más breves porque si no, los fieles miran el reloj más de la cuenta».

El caso del padre Danny es diferente. Su llegada a España tuvo motivos políticos por la persecución sufrida a manos del régimen chavista de Nicolás Maduro. «Yo siempre había estado con el cardenal Porras, era su canciller y tuvimos que huir». Agradece el acogimiento en la Diócesis de León, donde está al cargo de doce parroquias, desde Murias a Llamas de la Ribera, y explica que una de las diferencias que encuentra es la voluntad del obispo Luis Ángel de las Heras de abrir la Iglesia a todos, «aunque algunos no lo entiendan» y convertirla en un lugar vivo. «Mire, el sacerdote tiene que hacerse uno más en la parroquia, por eso siempre digo que el cura tiene que formar parte del pueblo», subraya y dice con humor que a veces sería mejor celebrar la misa en el bar porque hay más gente.

El sacerdote venezolano se muestra agradecido por la confianza y el acogimiento que le ha dado la Diócesis y los fieles y recuerda que en Venezuela la cesta básica de la compra ascendía a 750 dólares y su sueldo era tan solo de 100.

El padre Jacques enfatiza la importancia de la universalidad de la Iglesia y considera que acoger a sacerdotes de otras culturas enriquece a la Diócesis de León. «Yo he venido a servir y la dinámica profética de la Diócesis de León me lo pone muy fácil», manifiesta el religioso, para quien la misión debe estar en comunicar la alegría que Dios da».

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