Jordi Matías-Guiu, neurólogo: «Tener un gen de gen de riesgo no implica desarrollar alzhéimer"
El especialista de la Unidad de Neurología Cognitiva del Hospital Clínico San Carlos, abre este viernes 6 de noviembre el ciclo sobre Deterioro cognitivo y demencias de la Fundación Leonesa Pro-Neurociencias

Jordi Matias-Guiu, neurólogo.
Jordi Matías-Guiu, neurólogo en el Hospital San Carlos de Madrid, es una referencia en el alzhéimer. Además de su labor profesional en este centro hospitalario y de investigación es coordinador del Grupo de Neuroimagen de la Sociedad Española de Neurología desde 2019, y Miembro del Panel de Neuroimagen de la Academia Europea de Neurología.
Esta tarde abre en la sala Gordón Ordás de El Albéitar el ciclo de conferencias que bajo el título Deterioro cognitivo y demencias organiza la Fundación Leonesa Pro-Neurociencias conjuntamente con Alzhéimer-León, el Instituto de Biomedicina de la Universidad de León y el Complejo Asistencial Universitario de León.
—Como especialista en neuroimagen, ¿qué dice la última «foto» del alzhéimer?
—La neuroimagen ha cambiado por completo nuestra forma de entender la enfermedad. Con el PET podemos ver los principales procesos de la enfermedad en vida: el depósito de la proteína amiloide, la proteína tau, las zonas con disfunción de las sinapsis.... La neuroimagen ha pasado de ser una herramienta diagnóstica a terapéutica: con PET se puede seleccionar a los pacientes para nuevos tratamientos específicos y monitorizar los tratamientos.
—¿Hay esperanza de detener la «epidemia del siglo XXI»?
—Creo que sí. El cambio radical en el diagnóstico acabará con un cambio en el tratamiento. La esperanza requiere actuar en varios frentes: tratar cada vez más pronto y con fármacos más eficaces. Cerca de la mitad de los casos de demencia se relacionan con factores modificables: hipertensión, diabetes, sedentarismo, tabaco, pérdida auditiva no tratada, aislamiento social, baja estimulación cognitiva…
—¿Qué ensayo clínico es el más prometedor?
—Hay varias líneas prometedoras. Los anticuerpos monoclonales combinados con «lanzaderas» (brain shuttle), permiten atravesar la barrera hematoencefálica con dosis menores, más eficacia y menos efectos adversos (hay un fármaco contra el amiloide en ensayo clínico fase 3). Otra línea actúa sobre la proteína tau, cuyo depósito se relaciona con la progresión y el deterioro en fases sintomáticas. Hay ensayos con oligonucleótidos antisentido, anticuerpos monoclonales o RNA de interferencia. Y no hay que olvidar los nuevos fármacos sintomáticos en fase de ensayo que podrían ayudar a mejorar la calidad de vida de pacientes y cuidadores. Otros fármacos pueden actuar sobre la neuroinflamación.
—Qué peso tiene el componente genético?
—Hay que distinguir dos escenarios. Las formas hereditarias puras, causadas por mutaciones en los genes APP, PSEN1 o PSEN2, son muy raras: menos del 1% de los casos, normalmente de inicio antes de los 65 años. En la inmensa mayoría, la genética actúa como factor de riesgo, no como causa directa. El más importante y conocido es el gen APOE: ser portador de una copia del alelo e4 aumenta el riesgo. Hay multitud de genes que también modularían el riesgo. Tener un gen de riesgo no implica desarrollar la enfermedad. Estilo de vida, factores de riesgo vascular... pesan mucho y podemos modificarlos.
—¿Qué avance elegiría?
—Son muchos: mejoría en las herramientas de valoración cognitiva, herramientas diagnósticas... Si hay que elegir uno, son los biomarcadores en sangre. En particular con p-tau218 se puede detectar la patología alzhéimer con precisión con una simple analítica, lo que permite mejorar el diagnóstico precoz y su precisión sin requerir pruebas más invasivas o costosas.
—¿Qué estrategia socio-sanitaria hay que hacer?
—Una que acompañe a la persona desde la sospecha hasta el final de la enfermedad. En lo sanitario: diagnóstico precoz y preciso con biomarcadores accesibles en la sanidad pública, unidades especializadas en deterioro cognitivo con recursos suficientes, coordinación real con atención primaria y circuitos preparados para los nuevos tratamientos. En lo social: apoyo a los cuidadores, que soportan una carga enorme, centros de día, respiro familiar, una ley de dependencia ágil y atención específica al medio rural. Y, transversalmente, investigación y prevención. Ahora mismo hay un debate abierto: la Comisión de Precios ha decidido no incluir lecanemab ni donanemab en la financiación pública del Sistema Nacional de Salud, y solo pueden recibirlos quienes asumen su coste por vía privada.
—¿Conoce lo que hace Alzhéimer León? ¿Cómo lo valora?
—Es una asociación con una trayectoria muy sólida. Lleva más de 25 años trabajando, atiende a unas 350 personas cada día, varios centros de día, una unidad de respiro familiar. Destacaría su apuesta por la innovación en intervenciones no farmacológicas y algunos programas interesantes como el programa intergeneracional ‘Tengo algo que contarte’. Las asociaciones como esta cubren un espacio que el sistema sanitario no llega a cubrir: el día a día de las familias.
Una cita con el alzhéimer los viernes de noviembre
El objetivo es actualizar los métodos de prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias. Dichas jornadas están dirigidas tanto a profesionales, alumnos de la Universidad de León, como al público en general
Los conferenciantes son reconocidos especialistas de León, Madrid y San Sebastián quienes abordarán los siguientes temas:
PROGRAMA
Viernes 6: Dr. Jordi Matías Guiu. Director de la Unidad de Neurología Cognitiva y Conductual, Hospital Clínico San Carlos e Instituto de Investigación Sanitaria “San Carlos”, Universidad Complutense de Madrid: Diagnóstico y tratamiento de le enfermedad de Alzheimer
Viernes 13: Dr. Javier Tejada García. Jefe del Servicio de Neurología del Complejo Asistencial Universitario de León: Demencia Vascular
Viernes 20: Dr. Luis Ley. Jefe del servicio de Neurocirugía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Deterioro cognitivo en la hidrocefalia crónica del adulto
Viernes 27: Dr. Pablo Martínez -Lage Álvarez. Director Científico del Centro de Investigación y Terapias Avanzadas. Fundación CITA-Alzheimer, San Sebastián: Prevención del deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer, un enfoque global desde la investigación.