Desde que el sábado se anunciara de manera oficiosa la propuesta, nada hacía presagiar un cambio de última hora en la junta directiva nacional del partido. Los hechos se sucedían según lo previsto.
José María Aznar abría con su discurso la Junta, celebrada en un céntrico hotel de la capital, poco después de las 12 del mediodía. El presidente del partido y del Gobierno era recibido con una cerrada ovación
Los otros dos candidatos que han sonado desde que se anunciara la sucesión, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, llegaban también a la junta tras asumir la decisión de no ser los elegidos para la candidatura.
En su intervención, Aznar pedía a todos 'el respaldo a la propuesta de la Directiva' y afirmaba que su retirada al frente del PP no es 'a medias, sino que es un relevo con todas las consecuencias'.
Aznar, visiblemente emocionado, se ha despedido uno a uno de sus fieles, agradeciendo su labor en el partido y en los cargos del Gobierno: Javier Arenas, Francisco Álvarez Cascos, Ángel Acebes, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja.
Tras algo más de quince minutos de discurso, el Presidente del Partido ha dado paso a la votación secreta para la ratificación del nombramiento. Este punto -la votación- era el único del día en la junta directiva.
Poco antes de las 13.00 horas comenzaba la votación secreta. No se esperaban sorpresas, y no las hubo.
Únicamente un voto en blanco, ante los 503 que apoyaban a Mariano Rajoy como el candidato del PP a la presidencia del Gobierno.
Mariano Rajoy era así ratificado como candidato y como nuevo secretario general del partido.
Javier Arenas, antiguo ocupante de la secretaría, abandona su cargo con el reconocimiento del Presidente. 'Todos tenemos mucho que agradecerle', aseguraba Aznar.
Rato mostraba su apoyo a Rajoy, pero afirmaba tener 'cierta desilusión'. Por su parte, Mayor Oreja afirmaba asumir cualquier decisión respecto a su cargo, pero apostaba por continuar en el País Vasco.
Rajoy cerraba la junta expresando su voluntad de mantener las políticas básicas desarrolladas en los últimos años y, entre ellas, la continuidad de los esfuerzos en la lucha antiterrorista y la defensa de la vigencia del modelo de Estado.
Tras 19 meses en vilo, desde que Aznar anunciara su abandono como cabeza del partido, la incógnita de la sucesión está ya resuelta. Ahora, habrá que esperar al discurrir de los meses y de la carrera por la Presidencia.