Sospechan de la cocina y de los mercados exóticos
La epidemia de Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS, siglas en inglés) podría llevar a las autoridades de Cantón, capital de la zona más afectada por la enfermedad, a reconsiderar las curiosas costumbres alimentarias cantonesas y quizá hasta clausurar su famoso Mercado de Animales Vivos, informa Eduardo Juste El exótico mercado de Cantón, en el que se venden todo tipo de animales para ser cocinados (monos, tortugas, medusas, serpientes, ardillas...) es para muchos el lugar más típico de la ciudad y el primer destino turístico, pero algunas voces ya piden su cierre inmediato, dado que es un perfecto caldo de cultivo de enfermedades. «Al ver el mercado de Cantón, a tan sólo 10 minutos de la estación de tren de la ciudad, es fácil imaginar que la enfermedad se pudo originar por el manejo y consumo poco higiénico de alimentos», señala Leu Siew Ying, un periodista honkonguense. El mercado de animales cantonés, que se distribuye a lo largo de dos kilómetros, es un hervidero de puestos en los que la carne cuelga rodeada de mosquitos, no se utiliza ningún sistema frigorífico para conservar los alimentos y se venden animales exóticos que escapan por su particularidad de las regulaciones sanitarias. El zoo gastronómico que es el Mercado de Animales Vivos enorgullece a los habitantes del sur de China porque es el corazón de la célebre comida cantonesa, la más exótica de las cocinas del país, que se caracteriza por la elaboración de alimentos con los más extraños ingredientes. Se sigue vendiendo carne de serpiente, rata, tortuga gigante, perro, gato y otros animales que no serían muy apreciados en los restaurantes de Occidente, pero que en Cantón son, mientras la salud lo permita, la base de la cocina que enorgullece al sur de China.