Los ramos y palmas fueron bendecidos por el Obispo de León, Julián López, en la plaza de San Marcelo.
A pesar de que grandes nubarrones amenazaban con estropear la procesión, la gente no quiso perderse el encuentro.
Los ramos se pudieron comprar hasta en el último momento, gracias a los vendedores ambulantes que cobraban de tres a doce euros la unidad.
La Borriquilla, la única imagen de esta procesión, estaba ataviada con flores rojas y blancas y con fondo verde.
Los niños parecen los más entusiasmados por los ramos, protagonistas de esta procesión.
La Borriquilla fue conducida a la Catedral, donde se celebró la Eucaristía.
Preciosa estampa de la Borriquilla llegando a la plaza de la Catedral.