Un estudio sobre la población revela que en el 2050, la mitad de los españoles tendrán más de 50 años
Las hijas asumen en España la tarea de cuidar a los mayores enfermos
Los achaques de la vejez y la pérdida de facultades tienen, en España, nombre de mujer. Por activa y por pasiva.
Por su mayor longevidad, mujeres son la mayoría de los ancianos de más de 80 años y la mayoría de los que sufren situaciones de dependencia. Y féminas son, también, las encargadas de cuidar a sus mayores con problemas. Sobre todo, sus propias hijas, en un 32''3%, un porcentaje casi inédito en el mundo. La cosa no mejorará. En el 2050, el 50% de la población tendrá más de 50 años. El informe 2002 del Observatorio de Personas Mayores subraya realidades conocidas y añade nuevos perfiles a uno de los fenómenos sociales del siglo en España, el envejecimiento de la población. La ecuación es simple, hay más mujeres ancianas porque son más longevas (81''9 años de expectativa de vida, frente a 74''7 de los varones españoles). En esa carrera contra el reloj, las mujeres se quedan solas antes y también más expuestas a los agobios de la ancianidad: enfermedad, apuros económicos -pensiones de viudedad precarias-, fragilidad y dependencia, en suma. «La vejez es, sobre todo, femenina» en España, sentenció Antonio Abellán, demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coautor del informe bianual, presentado ayer en el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales (Imserso). La condición femenina no causa dependencia, pero sí fomenta la superposición de factores de riesgo en los mayores de hoy; viudedad, soledad, bajas pensiones y deterioro de las condiciones materiales de vida, enfermedades asociadas a la edad, etc. «Una conclusión importante sobre la situación del estado civil es que, en la mayoría de los casos, los varones tendrán quien les atienda cuando la salud les falle y las mujeres, no», resume el estudio. España es, además, uno de los pocos países del mundo -tal vez el único, aventuró ayer Mayte Sacho, técnica del Observatorio y coordinadora del trabajo- en el que las hijas, más que el cónyuge, son el principal grupo de cuidadores de mayores con dependencia. Las cifras son elocuentes. Del total de los cuidadores, el 32''3% son las hijas frente al 23''4% de cónyuges, el 5''9% de hijos, el 14''8% de otros parientes, y el 8''7% un empleado para ello. En suma, «las mujeres cuidan cuatro veces más a los mayores que los varones», aunque la tendencia empieza a cambiar muy lentamente. Esas hijas cuidadoras suelen ser mujeres de edad intermedia, entre 40 y 65 años, con progenitores mayores y elevado riesgo de discapacidad. Mujeres «incorporadas al mercado laboral, presionadas por arriba, por unos padres dependientes, y por abajo, por unos hijos que se emancipan más tarde», dibuja el estduio. Como dato preocupante, el informe subraya que un 12% de las cuidadoras tienen más de 70 años, lo que las deja muy expuestas a sus propias debilidades y carencias. En todo caso, el círculo familiar sigue siendo el principal sostén de los mayores españoles, ya que sólo 1,3% son atendidos por los servicios sociales, públicos o privados. Y frente a pronósticos pesimistas, la familia «como grupo protector, está más fuerte que nunca», remachó Sancho.