El Seat más potente de la historia transmite al conductor sensaciones de carreras
León Cupra R de 225 CV... una locura perfectamente domable
La gracia está en hacer un coche trufado de competición y de fácil conducción
Está visto que lo de Seat con la «R» es una suerte de idilio automovilístico que lleva al fabricante español a conseguir unos pepinos tan sugestivos como fáciles de pilotar . Llantas de 18 pulgadas con gomas de perfil 40. Generosa boca frontal, parachoques musculados y un levísimo deflector aerodinámico rematando la luneta trasera será todo -que no es poco- lo que advierta el ojo avizor del observador avezado. Si, además, se le ocurre echar un vistazo al interior, podrá disfrutar también de la siempre reconfortante presencia de un volante de tres radio (grueso aro y «marca» superior), los acogedores «baquet» Recaro (¡vaya si se agradecen!) y de un pedalier en aluminio perforado (olvídese de los resbalones). Con estos mimbres, y los que (Powered by...) Seat Sport esconde bajo el capó delantero, es fácil concluir en que nos encontramos ante un maquinón de primera magnitud. Por cierto, lo de Powered by es el cuatro cilindros de veinte válvulas turboalimentado que ya causó sensación en su día en potencias algo más civilizadas (como en el León «normal» y en la primera generación del Cupra R presentada en 2002) y que ahora alcanza nada menos que 225 caballos... sin la menor de las protestas. Lo que, por ende, lleva a nuestro protagonista a unos cronos de escándalo: 6,9 segundos para acelerar de cero a cien (26,8 para cubrir el kilómetro) y 242 de punta con, eso también, una media de consumo (8,9 litros homologados, ¿quién dijo miedo?) que resulta comparativamente bastante contenida tratándose de lo que se trata. Aunque, como fácilmente puede suponerse, cuando el piloto entra en funciones de tal, la cosa no queda ahí. Pero... no es el tema . De lo que se trata es de apreciar las sensaciones -y bien que se aprecian- de un coche que bebe en las fuentes de la competición. Capaz de elevar a su conductor al limbo de la deportividad... tan segura como utilizable. Que nadie espere espantadas ni sustos indeseables. El León Cupra R, en su segunda declinación, se muestra tan dócil como cualquier compacto del segmento medio; tan fácil de inscribir en los trazados como un utilitario (bastante más que muchos) y tan elástico (28,5 metros/kilo a sólo 2.200 revoluciones) como que es capaz de rodar, sin atosigarse , en sexta a dos mil vueltas... por poner un ejemplo. Eso sí, nada más que se actúe sobre el pedal del gas, el «R» acabará por dejarte materialmente pegado al respaldo del Recaro. Las tarascadas están proscritas en un coche cuyos discos y pinzas Brembo (de 4 pistones las delanteras) son capaces de frenarlo drásticamente en un puñado de metros. Lo mismo que de sujetarlo al asfalto unos tarados de suspensión que, con la connivencia de los pegajosos Pirelli P-Zero Rosso (calzados en OZ para que nada falte), son capaces de ofrecer al volantista todas las sensaciones de un auténtico coche de carreras. Eso, por no hablar de las escasamente dos vueltas y media con las que se confoerma una dirección capaz de dibujar cada viraje con la precisión de un compás. Así que, aquí, las derivas y balanceos quedan para la historia. Mientras la electrónica de ayuda (ESP, TCS... y demás artilugios) mantiene la verticalidad de los hipotéticos pusilánimes; para los demás... una sencilla tecla ofrece la posibilidad de desconectarse del mundo real . Coincidiendo con el nuevo Cupra R, Seat complementa la gama León con la versión 1.9 TDi de 130 caballos en acabados Signa (20.070 euros) y Sport (20.440 euros) que viene a unirse a los actuales de 110 y 150 caballos. Por cierto, una curiosidad. Mientras Seat Sport se ocupa del cuidado del espíritu y sus tecnologías, el del cuerpo de los ocasionales pilotos es cosa del médico leonés especializado en urgencias Tomás de Dios, que cuando no presta sus servicios en el «Hospital San Juan de Dios», se convierte en seguidor atento de los periodistas especializados que prueban los nuevos vehículos. Una labor que Tomás viene desarrollando para la marca desde que Seat presentara el modelo León en nuestra ciudad, hace algo más de tres años. En fin, que aquí nada queda al azar de una -posible- imaginación calenturienta. Se trata de disfrutar -¡y cómo!- al volante de una máquina tan segura como sugestiva; tan dócil como potente y, además, sin dejar la hijuela en el intento. Los 27.300 euros del «R» (cuatro y medio de los antiguos millones) tampoco es una cantidad como para rasgarse vestidura alguna. Lo de «auto emoción» se eleva aquí a la máxima potencia... de momento. Motor: 4 cilindros en línea, transversal delantero. Cinco válvulas por cilindro. Inyección electrónica multipunto, turbo y doble intercooler. Gasolina sin plomo. Cilindrada: 1.781 c.c. Pot. Máxima: 225 CV a 5.900 r.p.m. Par Máximo: 28,5 mKg. a 2.200 r.p.m. Cambio: 6 velocidades manual. Tracción delantera. Suspensión: Delantera independiente (McPherson con triángulo inferior). Trasera semi-independiente (eje direccional). Frenos: De disco ventilados en las cuatro ruedas (Brembo) ABS, TCS, ESP y EBA. Dirección: De cremallera asistida. Largo: 4,18 m. Ancho: 1,74 m. Peso: 1.320 Kg. Depot. Combt.: 55 litros. Veloc. Max.: 242 Km/h. 0-100 Km/h.: 6,9 segundos. Consumos: 6,7 - 8,9 - 12,6 litros/100 Km. Precio: 27.295 ¿