Hyundai XG 350, el renovado «buque insignia» del fabricante coreano cuesta 33.750 euros
Nueva imagen y mayores prestaciones
Nuevo motor V6 (197 CV) unido a un cambio automático secuencial de 5 marchas
La aparición de un nuevo motor V6 (24 válvulas y 197 caballos) en los catálogos de Hyundai le ha servido al fabricante coreano para «lavar la cara» a su buque insignia, el modelo XG, que adquiere ahora una nueva dimensión más europeizada y con elementos más acordes con los gustos que privan por estos lares. Amplio y confortable (se diría hasta «demasiado» en la morbidez de sus suspensiones) los 4,87 metros del XG se perfilan en un coche que sigue las pautas de las berlinas de gama alta en una marca, Hyundai, que se muestra generosa en cuanto a ofertas en la práctica totalidad de segmentos comerciales: utilitarios, compactos polivalentes, todoterrenos, monovolúmenes y hasta -como es el caso- berlinas de representación. El XG se ha visto sometido a un restyling con el que se pretende hacerlo competir con lo más granado de la producción europea del momento (BMW, Audi, Mercedes...) ardua tarea para cualquier generalista esa de intentar el asalto al coto privado germano (incluso galo en algunas de sus realizaciones, Peugeot 607, Renault Vel Satis) lo que no impide a los coreanos intentarlo a base de ofrecer un coche con, sin duda, un evidente empaque estético (parrilla cromada y generosos grupos ópticos zagueros) que, en su renuncia a un elevado refinamiento tecnológico, sí que hace hincapié -como siempre- en una tarifa contenida que, también se sabe, resulta ser un excelente reclamo para un apreciable sector de usuarios, los cuales deben estar dispuestos a «conformarse» con, por ejemplo, una radio con CD antediluviana de carátula extraíble (semejante a la que se monta en la mayoría de modelos de la marca) o a un ruidoso ventilador de climatización. Eso sí, nuestro protagonista ofrece tanto equipamiento de serie... que se obvian las opciones: no las hay. El mencionado climatizador, los ABS y TCS, la tapicería de piel, el control de velocidad de crucero, la tapicería de piel y hasta la regulación eléctrica de asientos y columna de dirección, además del techo practicable eléctrico, se ofrecen de serie. Aunque tampoco se contemplen los airbag traseros, el control de estabilidad, los faros de xenón ni el navegador. Son, a nadie se le oculta, los peajes a pagar por la contenida tarifa. En líneas generales, y hasta en bastantes de las particulares, el Hyundai XG se comporta como de él se espera; es decir, como una berlina capaz de recorrer kilómetros y kilómetros sin la menor fatiga para sus ocupantes. Habida cuenta que el tarado de la suspensión (adopta amortiguadores de gas) está fundamentalmente encaminado a ese fin, el XG se comporta mucho mejor en recorridos abiertos (autovía y autopista) que en los más revirados de montaña y curvas enlazadas, será entonces cuando evidencie un punto de incomodidad en los balanceos de su carrocería. La contrapartida, en sus bondades, hay que buscarla en un interiorismo que recuerda bastante poco a tradicionales realizaciones asiáticas: la calidad de los materiales utilizados en su construcción y ka combinación de sus tonalidades están más cerca de Occidente que de Oriente, lo mismo que el cuadro de instrumentos (completo, legible y bien estructurado) y la profusión de huecos portaobjetos. Algunos tan generosos como los dos que oculta un reposabrazos central delantero, auténticamente panorámico , y en la propia consola que aloja la palanca de una caja automática secuencial muy agradable de accionar en cualesquiera de sus modos de utilización. Lástima de volante un tanto demodé y de aro no tan grueso como fuera deseable. Ni siquiera se ha olvidado Hyundai del detalle de ayuda a las maniobras que supone la «bajada» de los retrovisores exteriores cuando se engrana la marcha atrás. Un detalle que, no sólo agradece el conductor, también lo «agradecerán» las nuevas llantas de 16 pulgadas en su hipotético (muy real en ocasiones) roce con los bordillos. El capítulo mecánico está más que asegurado por el V6 de 3,5 litros multiválvulas (197 CV) que aventaja con creces a su antecesor, por mucho que el incremento de potencia (5 caballos con respecto al anterior V6 de 3.0 litros) no se determinante en lo absoluto, sí que lo es en lo rela tivo; sobre todo en lo relativo a una utilización sensiblemente más elástico y, desde luego, muy bien conjuntado con la caja de cambios. Además, y salvo que el conductor se deje llevar por excesivas fogosidades (no se olvide que la media homologada se cifra en una docena de litros) nuestro protagonista tampoco se disparará en sus visitas al surtidor. El XG acelera de cero a cien en 8,6 segundos y alcanza una punta de 230 por hora (5 kilómetros más que su antecesor). Las previsiones del fabricante apuntan hacia la venta de 130 unidades, a año completo en nuestro mercado, lo que significa el 50% más que las vendidas del anterior Xg 3.0 litros. En suma que Hyundai propone una renovada elección para quienes pretendan coche gran de sin excesivo desembolso. Estéticamente agradable, fácil de conducir y confortable para grandes recorridos. Motor: 6 cilindros en V (a 60º), transversal delantero. Cuatro válvulas por cilindro. Inyección electrónica multipunto. Gasolina sin plomo (95 oct.). Cilindrada: 3.497 c.c. Pot. Máxima: 197 CV a 5.500 r.p.m. Par Máximo: 29,8 mKg. a 3.500 r.p.m. Cambio: 5 velocidades automático secuencial. Tracción delantera. Suspensión: Independiente en las cuatro ruedas. Delantera McPherson con triángulo inferior. Trasera de brazo longitudinal. Frenos: De disco en las cuatro ruedas (delanteros ventilados). ABS y EBD. Dirección: De cremallera con asistencia variable. Largo: 4,88 m. Ancho: 1,83 m. Peso: 1.675 Kg. Depot. Combt.: 70 litros. Veloc. Max.: 230 Km/h. 0-100 Km/h.: 8,6 segundos. Consumos: 8,7 - 12,2 - 18,1 litros/100 Km. Precio: 33.750 ¿