Decenas de miles de peregrinos del Tíbet honran al yogur y a Buda
Decenas de miles de peregrinos del Tíbet celebraron ayer en Lhasa la apertura del festival anual del Yogur, una de las festividades cumbre de ese territorio a 4.000 metros de altitud. En estas concentraciones populares y religiosas, cuya fecha varía cada año de acuerdo con el calendario lunar tibetano, participa a modo de romería la población budista, incluidos gran número de monjes que acaban una peregrinación de tres años durante los cuales, según la tradición, viven de la caridad. El límpido azul del cielo con brochazos de nubes blancas realzó las celebraciones llenas de colorido tanto en Lhasa como en el monasterio de Drenpung, a dos horas a pie de la capital tibetana y al que acudió una riada humana antes del amanecer para contemplar cómo los monjes desplegaban la gigantesca tanka (lienzo pintado y bordado con motivos budistas) de 45 por 37 metros del Sakyamuni, «Iluminado», en lengua sánscrita, uno de los nombres de Buda.