Gente de aquí | Amos de casa
De profesión, sus labores
¿Quién ha dicho que los hombres no saben pelar una patata, freir un huevo, planchar o limpiar la casa? Esto ya es historia desde hace tiempo porque ahora, muchos de ellos intentarán hacer todo esto y mucho más. Desde el pasado lunes, una veintena de hombres acuden a un taller de corresponsabilidad familiar con el objetivo de favorecer el aprendizaje de destrezas y habilidades básicas en el cuidado y organización del hogar, necesarias para la convivencia e igualdad. El Ayuntamiento de León y la Concejalía de la Mujer han sido los encargados de poner en marcha este taller, subvencionados por la Junta de Castilla y León. Y es que de un tiempo a esta parte, los hombres han comenzado a invadir terrenos que hasta hace poco parecían exclusivos de las mujeres. Unos asisten por conveniencia, otros porque el saber no ocupa lugar, y sólo algunos para sorprender a la jefa de la casa. El curso, que comenzó el pasado lunes y se prolongará hasta el 15 de octubre, imparte distintos tareas del hogar como alimentación y cocina (20 horas), limpieza y mantenimiento de la casa y de la ropa (18 horas), ecología del hogar (6 horas) y negociación familiar (6 horas). Manos a la obra Ataviados con un mandil blanco, como si fueran auténticos chefs, los valerosos hombres se dispusieron a realizar el menú del día: judías verdes con jamón y tortilla española. A la cabeza del grupo de pinches se encontraba la profesora, Yolanda Prieto que daba las instrucciones. «Estoy encantada porque son muy predispuestos y tienen muchas ganas de aprender», manifestó Yolanda. Pelar y cortar patatas, cebollas y judías verdes fueron la tareas previas antes de meterse en faena. Mientras tanto, Yolanda les indicicó algunos truquillos para ser auténticos cocineros de caché. Por ejemplo, recién pelada la cebolla dejarla a remojo para evitar que lloren los ojos al trozearla o, hechar una corteza de naranja o de limón en el aceite para ver si está suficientemente caliente. El momento más difícl de todos llegó cuando hubo que dar la vuelta a la tortilla, pero los futuros cocineros demostraron gran habilidad. No obstante, la profesora se lo puso un poco más difícil y les colocó en fila india para hacer el sencillo, pero complicado, huevo frito. Resultado: revuelto e incluso algo parecido a una tortilla francesa. Como recompensa a tal esfuerzo, los estudiantes y la merecida profesora disfrutaron de suculento festín.