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Traducción y censura en el cine

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L. S. Fernández - león
León

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La investigación Traducción y censuras de textos cinematográficos inglés-español 1970-1985 se incardina en un ambicioso proyecto llevado a cabo en el último decenio por investigadores de la Universidad de León y de la Universidad del País Vasco. El proyecto TRACE ( TRAducción y CEnsura ) aspira a describir zonas poco exploradas en el ámbito académico español, como son las traducciones del inglés al castellano durante el siglo XX en narrativa, teatro y cine. La relación entre censura (o «censuras») y cada uno de estos tipos textuales se hace especialmente estrecha durante el período franquista, en el que el régimen organiza juntas y comisiones que tienen competencias para prohibir, cortar y retocar textos. Tanto el trabajo que aquí se resume como el proyecto en su conjunto se enmarcan en el campo de los Estudios Descriptivos de Traducción (EDTs), cuya meta es describir y explicar traducciones, emplazando las mismas en sus coordenadas socio-históricas. La relación entre la censura oficial y el cine (español y foráneo) ha sido estudiada desde varias perspectivas. Camino Gutiérrez Lanza analizó y comparó los guiones traducidos y originales de cinco películas (británicas y norteamericanas) exhibidas en España en los años sesenta. Esta investigadora demuestra cómo la autocensura es la principal estrategia utilizada en la traducción de los guiones. El traductor, haciendo uso de estrategias formales, llevaba a cabo una labor de cambio o desvío semántico en numerosas líneas de diálogo, plegándose así a la normativa aprobada en 1963. Así, pese a que la práctica de la censura ha pasado a la historia más bien por los cortes sobre la imagen o por las llamativas distorsiones de los diálogos (los ejemplos de Mogambo , Casablanca , etc.), el gran censor de los textos ha sido el propio traductor. Autocensura La labor investigadora de Luis Serrano Fernández, bajo la dirección de la profesora Rosa Rabadán se ha encaminado a estudiar la traducción al castellano de textos cinematográficos en lengua inglesa en los años setenta y ochenta, con el fin de trazar la evolución de las relaciones entre cine, traducción y censura en el ámbito español. Se han analizado y comparado siete películas, tanto sus guiones originales en inglés como sus traducciones por escrito y sus versiones para la pantalla (dobladas o con subtítulos). La primera de ellas se tradujo y estrenó en los primeros años setenta y la última a mediados de los ochenta. Lo que se buscaba era descubrir patrones recurrentes en la traducción inglés-español, con vistas a relacionar los datos obtenidos con los de trabajos previos (como el de Camino Gutiérrez). En especial era interesante abordar el tema de la autocensura y observar si las estrategias autocensorias eran continuistas, se reformaban o desaparecían en tres tramos históricos: a) hasta 1975, cuando se decreta una nueva legislación cinematográfica supuestamente renovadora y muere Franco, b) hasta 1978, cuando un Real Decreto supone la abolición de la censura oficial tal y como venía funcionando desde la Guerra Civil, c) hasta 1985, año que se ha considerado interesante por cuanto parece significar una normalización de las instituciones culturales democráticas. La investigación ha demostrado, en primer lugar, con el análisis y comparación del original y varias traducciones del western Soldado azul , estrenado en 1972, que la censura oficial se dedicaba a manipular los textos con el fin de no perjudicar los principios o estamentos del régimen (en este caso, el ejército). No obstante, el traductor sigue retocando la versión española, de manera que el texto final tiene numerosos ejemplos de comentario, conmutación y neutralización del significado, como resultado del empleo de modificaciones y, en menor medida, supresiones y adiciones. Los otros seis conjuntos textuales analizados fueron exhibidos en España tras 1977, cuando las subcomisiones de clasificación dejan de tener competencias para efectuar adaptaciones (cortes de imagen, cambios en la banda sonora y otros signos verbales). Así, cuando la institución oficial de la censura se resquebraja, los traductores pueden ejercer su labor con libertad. En efecto, encontramos en textos traducidos en 1978 (como Fiebre del sábado noche ), otros de los primeros ochenta (como La vida de Brian ) y hasta 1985 ( Pesadilla en Elm Street ) que el traductor y los dobladores traducen con mayor adecuación (o fidelidad) a los originales. Consecuencias pragmáticas recurrentes en las traducciones durante el período de censura institucional como «favorecer los postulados del régimen» o «reducir el contenido sugerente y morboso» empiezan a escasear en la transición (política, social, traductora) hacia la democracia. La coyuntura legal inaugurada en diciembre de 1977 con la desaparición de la censura posibilitó que los traductores se adaptaran gradualmente -no hubo una ruptura- al nuevo clima de libertades. Una de las consecuencias pragmáticas más repetidas en la traducción cinematográfica inglés-español en los años sesenta y primeros setenta siguió detectándose en las películas post-abolición. El traductor y dobladores se encargan de que un alto porcentaje del lenguaje más coloquial (como insultos, tacos, expresiones malsonantes) sea «suavizado» en las versiones españolas. En este sentido, la autocensura (caracterizada por estrategias formales, semánticas y pragmáticas) no se circunscribe exclusivamente al período dictatorial, sino que es una «norma» (en la terminología de investigadores como Gideon Toury y Rosa Rabadán) que emerge del estudio de la traducción cinematográfica inglés-español en la segunda mitad de los años setenta y ochenta. Así, la traducción se ve marcada progresivamente por las imposiciones obligatorias de la censura oficial (hasta 1977) hasta las más «subjetivas» del mercado del cine. Un mercado controlado por distribuidoras norteamericanas, que favorecen el doblaje como modalidad de traducción e imponen «legalmente» sus lotes de películas. Así, de satisfacer al gabinete de censores, los traductores y dobladores se van poco a poco plegando a las supuestas demandas de distribuidoras y público. Esta evolución supone, por lo que se desprende de nuestro estudio descriptivo, una permisividad casi total en la traducción de elementos antaño sancionados (de moral, religión, instituciones, contenidos eróticos, etc.), pero una autocensura (como remanente de la tradición traductora en los cincuenta, sesenta y setenta hasta 1977) en los registros más vulgares o «palabrotas». Pies/frases: En la película «Soldado Azul» (1972) la censura oficial se dedicaba a manipular los textos con el fin de no perjudicar los principios o estamentos del régimen, como el ejército. La censura fue cambiando gradualmente desde la etapa franquista durante los primeros años de democracia

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