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León

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La zona norte y noroeste muestran la personalidad alpina del Parque Natural. Es un entorno pétreo, de una belleza simple y primitiva que alcanza sus mayores cotas desde el Espigüete (2.450 m.) hasta el Curavacas (2.520 m.). La subida a estas cumbres o la generosa marcha que acerca al Lago de Fuentes Carrionas, casi en el límite con la provincia de Santander, tienen su dificultad y deben practicarse en las épocas del año en las que no haya nieve y por personas acostumbradas a caminar. Si se sigue la cabecera del Pisuerga en busca de sus fuentes, el camino llevará hasta el pie de la Sierra de Peña Labra, en cuyas cumbres nace a pleno sol. El lugar exacto se llama Sel de la Fuente, pero allí mismo se oculta para salir definitivamente a la luz en Fuente Cobre, lugar considerado como nacimiento oficial. Durante su tramo subterráneo de algo más de 2 kilómetros ha esculpido en la roca un conjunto de cuevas de extraordinaria belleza. El aislamiento que han sufrido estas montañas ha favorecido la presencia de una abundante y variada fauna, hasta el punto de haberse inventariado más de 150 especies de aves, 48 de mamíferos, 29 de anfibios y 11 de peces. Aún es posible descubrir las huellas de algún ejemplar del legendario oso pardo, deambulando entre robledales y pastizales. Rebecos, ciervos, corzos, lobos, jabalíes, alimoches, buitres leonados y águilas reales acompañan a estos escasos plantígrados. En las cristalinas aguas de los ríos y arroyos destaca la trucha común y en los embalses se ha introducido la trucha arco iris y la boga para la pesca deportiva. Abunda también la fauna ligada al medio acuático destacando varias especies de crustáceos, nutrias, desmán de los Pirineos o salamandras. Además de contar con endemismos de la Cordillera Cantábrica, el Parque alberga la masa de sabinas más septentrional de Europa.

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