Las embarcaciones de recreo deberán permanecer a más de 60 metros de los cetáceos
Se necesita mayor protección para los mamíferos marinos
De las 27 especies que existen en las costas españolas más de la mitad están amenazadas
Cada año aparecen varados en las costas españolas unos 500 ejemplares de cetáceos, de los que 200 se producen en el litoral gallego y el resto en el golfo de Cádiz, el área mediterránea y Canarias. Aunque estos accidentes están relacionados en muchas ocasiones con el número de ejemplares que viajan juntos, las corrientes marinas, la contaminación de las aguas y los efectos del calentamiento global, las embarcaciones de recreo y las maniobras navales son causantes de gran parte de los varamientos. Estos, que en ocasiones son múltiples, no son suicidios colectivos y suelen deberse al carácter gregario de algunas especies (calderones, cachalotes o delfines) cuyos ejemplares siguen al líder que tiene problemas. Los más amenazados En las costas españolas existen 27 especies de cetáceos, más de la mitad de las cuales están amenazadas, especialmente en el Mediterráneo porque en esta zona tanto la presión humana como la contaminación y la pesca son mayores. Las redes de deriva (prohibidas desde 1994), de arrastre y de cerco son las más perjudiciales aunque hay zonas en las que se capturan delfines para consumo humano o para usarlos como cebo. Además, la sobreexplotación pesquera reduce la alimentación de los cetáceos haciéndoles más susceptibles de contraer enfermedades o de recuperarse de ellas. Por otra parte, y aunque en la última década se constate una disminución progresiva, las aguas del Mediterráneo siguen teniendo elevados índices de contaminación provocada por productos organoclorados que afectan al sistema inmunitario de los cetáceos, especialmente delfines, que al estar situados en lo más alto de la pirámide trófica acumulan las sustancias tóxicas de la cadena alimentaria. En cuanto al tráfico marítimo, las embarcaciones de recreo que se desplazan a las zonas estables donde se refugian para observarlos lo más cerca posible provocan alteraciones y hasta agresiones involuntarias con las hélices. Finalmente, la contaminación acústica provocada por los sonares afecta negativamente a la comunicación de estos mamíferos llegando a provocar daños en sus receptores de sonido, estrés y desequilibrios endocrinos. Futura normativa Con el fin de salvaguardar el hábitat natural de los cetáceos, el Ministerio de Medio Ambiente trabaja en un Real Decreto que fijará las pautas de comportamiento que deben seguir las embarcaciones dedicadas a su observación. Se trata de una actividad turística, científica y económica que desempeña una importante labor de investigación, educación ambiental y conservación que debe tener en cuenta los principios de protección ambiental y el uso sostenible de los recursos naturales. Según se indica desde el Ministerio, la futura normativa crea la figura de «Espacio Móvil de Protección de Cetáceos» que limita la actividad de los barcos de forma que no podrán acercarse a menos de 60 metros del cetáceo. En caso contrario, se deberá parar el motor. Igualmente, apagarán el sonar y la sonda, no podrán dar marcha atrás (salvo una emergencia) ni navegar en círculo en torno a estas especies estando también prohibido bañarse y bucear, tirar alimentos y basuras, interponerse entre un adulto y su cría, dispersarlos o emitir sonidos bajo el agua para atraerlos o alejarlos.