Diario de León

El nuevo urbanita de la marca británica es tan llamativo como difícil de pronunciar su nombre

Rover 25 Streetwise, un todo camino muy funcional de impactante estética

Más alto, generoso en protecciones de carrocería, llantas de 16 pulgadas, dos motorizaciones...

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Javier Fernández - león
León

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La moda todo camino, y su estética últimamente tan en boga, está creando escuela. Y no sólo en realizaciones de tracción total del segmento alto o medio-alto, también en la tracción delantera de modelos con menores apetencias terrenales (por incursiones fuera del asfalto), cuyos fabricantes han visto en ella (en la moda...) una ocasión inmejorable para impulsar las ventas de un modelo que conoce ahora una segunda juventud... tan impactante en lo estético como funcional en lo dinámico, habida cuenta que nuestro protagonista, el tal Streetwise (acabaremos, en fin, por familiarizarnos con el nombre...), es capaz de defenderse en pistas forestales (en buen estado, eso sí) sin mayor empacho. Se trata, no es ningún secreto, de una operación comercial que puede reportarle evidentes beneficios a una marca que, recientemente, ha renovado su cúpula directiva, y comunicativa, en España. El caso es que, el 25, convertido así en un atractivo representante del escalón de los todo camino, quizá con mayor vocación de ciudadano impactante, se presenta en sociedad con una estética que en nada -o en muy poco- recuerda a sus fuentes, bien que, el ojo avizor del avezado, pueda reconocer en él (tampoco hay porqué «desarraigarse» tanto) a su ancestro. Mayor altura de caja, barras de techo capaces de resistir hasta 65 kilos, faros encastrados en las prominentes protecciones y aletines sobredimensionados... con estos mimbres, Rover construye un modelo en el que mantiene los esquemas de suspensión del «25», con ligeros refuerzos, y al que dota de dos mecánicas: el gasolina 1.4 de 103 caballos y el turbodiesel 2.0 que entrega 101 caballos; ambos unidos a un cambio manual de 5 marchas (tracción delantera) y cuya gama se verá incrementada, el próximo año, con la aparición de un motor 1.6 de 109 caballos unido, en este caso, a un cambio automático. Habida cuenta que el Streetwise supera por poco -o no demasiado- la tonelada en romana, ambas mecánicas -las actuales- se muestran suficientes para moverlo, por mucho que ambos motores cuenten ya con algunas temporadas en su haber. Los 24,5 metros/kilo de par que entrega el turbodiesel (a 2.000 vueltas) ya se manifiestan como una interesante carta de presentación, máxime cuando sus cifras de consumo también se muestran ciertamente contenidas. Si es en el exterior donde el Streetwise muestra sus mejores bazas, el interior del 25 se remoza ahora con una consola de nueva factura -también la base de la palanca de cambios- y, sobre todo, en unos asientos de inspiración deportiva que le vienen de perillas a la realización, sobre todo, porque también cumplen con el encargo de sujetar bien el cuerpo. En definitiva, una nueva y rompedora filosofía, estética y comercial, para el veterano Rover 25 que, convertido a Streetwise, puede hacerse con el corazón de un buen número de incondicionales a las realizaciones especiales.

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