El que busca, encuentra
Treinta setas de gran tamaño de la variedad «Cándida» fue el gran descubrimiento realizado por Domingo Fernández, vecino de Trobajo del Camino y gran aficionado a la búsqueda de hongos

Cándida albicans . Este es el nombre científico de uno de los hongos más codiciado por los buscadores de setas, no sólo por su sabor, sino porque los ejemplares de esta especie suelen presentar un gran tamaño. Afortunado puede sentirse pues un leonés gran buscador de setas. Domingo Fernández, vecino de Trobajo del Camino, aunque natural de Velilla de la Reina, se encontró con un gran corro de esta variedad. Dejemos que sea él quien nos describa lo que Domingo llama cariñosamente «las cándidas», su nombre común. Es, por supuesto, una variedad comestible. «Son setas totalmente blancas, con forma de copa, de unos siete centímetros de alto y muy exquisitas», explica Domingo. Aunque Domingo Fernández lleva más de veinte años recogiendo setas, la suerte le sorprendió el pasado sábado en Villalobar. Allí encontró fortuitamente cerca de treinta setas Cándida, que se caracterizan por su gran tamaño, ya que su copa suele medir entre veinte y treinta centímetros. Cada una de las piezas del botín pesa entre trescientos y setecientos gramos, por lo que el grupo alcanza los siete kilogramos de peso. Aunque sorprendente es el gran tamaño y la gran cantidad de setas, más curiosa es la forma en que fueron halladas. El impresionante grupo lo encontró Domingo «en el borde de un camino, el sábado pasado, cuando fui a merendar a la bodega de unos amigos y me dirigía al bar de Villalobar para comprar tabaco». Un buscador de primera Domingo Fernández dedica todo su tiempo en esta époc a las setas, una vez retirado de la mina en Ciñera. «Normalmente voy a la montaña, a La Robla, a buscar, y me paso allí todo el día, pero nunca había encontrado tantas ni tan grandes», comenta Domingo. Y habla de sus preferidas -la Cándida, la Pardilla, la Alipiota y la de cardo- como si fueran mujeres, pero no, son las únicas clases de setas que recolecta. El consejo que nuestro protagonista leonés da a los aficionados buscadores de hongos es el de que «no se deben comer si no se conocen. Yo me guío por un libro, porque con las setas hay que ser muy precavido. Pero, para estar seguro, siempre cojo las mismas». Este hongo comestible es muy conocido por Domingo, que ya lo había cogido y cocinado en anteriores ocasiones. Afirma que debe su suerte a que esta variedad es muy desconocida, por lo que la gente no la recoge porque piensa que son venenosas. Feliz ya por el hallazgo, sólo nos queda desearle ¡buen provecho!.