Se han retirado más de 63.000 toneladas de vertidos y todavía quedan cuatro playas afectadas
Galicia está casi recuperada un año después de la tragedia del «Prestige»
Alrededor de 3.200 personas participaron cada día en las tareas de limpieza en estos doce meses
A punto de cumplirse el primer año de la catástrofe del «Prestige», el aniversario será este jueves, el aspecto de las costas gallegas parece dejar atrás una de las peores catástrofes medioambientales de los últimos años. El balance dice que queda poco fuel en arenales y rocas, y que reina la normalidad en el sector pesquero y marisquero, después de que en julio se levantara la prohibición de faenar en toda la costa. Sin embargo, todavía hay zonas afectadas. De las 723 playas de Galicia, cuatro tienen todavía chapapote, según el informe de la comisión de seguimiento de Medio Ambiente. Hasta el momento se ha retirado de las costas gallegas más de 63.000 toneladas de vertidos, Coruña fue la provincia más dañada y de sus playas y acantilados se retiraron 52.794 toneladas, seguida de Pontevedra, con 6.054, en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas se recogieron 3.856 toneladas, y en Lugo, 508. Los trabajos de limpieza ya han concluido, pero siguen las tareas de mantenimiento y supervisión La superficie rocosa afectada fue de 1.400.000 metros cuadrados de los que, mediante sistemas de hidrolimpieza, se regeneraron 1.148.000 metros. La superficie restante está pendiente por tratarse de zonas inaccesibles o de valor marisquero. En esta labor cumplieron un papel impagable los voluntarios de mono blanco, que en los momentos de mayor despliegue operativo llegaron ser 10.000 personas diarias. Durante todo el año, se estima que se realizaron un millón de jornadas de trabajo en las que participaron alrededor de 3.200 personas diarias. Sus buenas intenciones fueron frenadas por la administración que de forma paulatina los sustituyó por miembros de las Fuerzas Armadas, intervinieron más de 30.000 uniformados a lo largo de más de 15 relevos, así como por personal contratado por el Ministerio de Medio Ambiente, a través de la empresa Tragsa, que es la que se mantiene en Galicia en la actualidad. Emulsión de fuel Ahora, el dispositivo de vigilancia es menor y hasta final de año -momento en el concluirán los convenios para la limpieza de playas- se mantendrán más de mil trabajadores en las costas para actuar ante la aparición de cualquier resto de vertido. También permanece alerta un grupo de contingencia dispuesto a movilizarse en 24 horas si crece la contaminación de las playas por súbitas llegadas de machas de chapapote. En cuanto a la situación del mar «no se pueden localizar cantidades de fuel» y, eventualmente, se pueden ver pequeños restos flotando. Sí queda una «emulsión de fuel y agua» que, según los informes de Medio Ambiente, adquirió características parecidas a un semisólido muy difíciles de apreciar. Buques anticontaminación y pesqueros tradicionales de las cofradías unieron sus fuerzas para retirar el fuel presente en el mar, que se cifró en 22.850 toneladas en Galicia.