Esta enfermedad afecta a uno de cada 700 nacimientos y su incidencia es mayor en los varones
Autismo: un trastorno del desarrollo que incapacita para comprender el mundo
El tratamiento específico del autista ayuda a mejorar su calidad de vida y la de sus familiares
El autismo es un trastorno del desarrollo caracterizado por dificultades para establecer relaciones sociales y desarrollar el lenguaje, acompañado de inexpresión, comportamientos y juegos repetitivos y, en definitiva, de una incapacidad para comprender el mundo. Aparece generalmente antes de los tres años, afecta a uno de cada 700 nacimientos y su incidencia es mayor en los niños que en las niñas, en una proporción de 4 a 1. La OMS considera que es un síndrome caracterizado por la existencia de síntomas que provocan un retraso a la hora de adquirir las habilidades responsables del aprendizaje y del desarrollo cognitivo. Evitar mirar a la cara al interlocutor, repetir involuntariamente palabras y frases que acaba de pronunciar él u otra persona, gesticular, tocarse el pelo, aletear los brazos, balancearse o dar vueltas como un trompo, son algunos de los síntomas más frecuentes. La gravedad del trastorno varía dependiendo de cada caso concreto. Aunque los afectados tienen en ocasiones un nivel de inteligencia y capacidad superior a la media, alrededor del 75% presenta una deficiencia mental asociada de diverso grado. Son muy pocos los que están capacitados para desenvolverse con cierta autonomía y casi todos necesitan ayuda durante el resto de su vida. Perfil del autista Los niños autistas poseen una interacción social limitada. Desde los primeros meses de vida suelen tener un balbuceo monótono, una carencia de lenguaje gestual, se entretienen con cualquier cosa y son incapaces de seguir a su madre. A medida que pasan los meses se muestran extraños, no tienen contacto de ningún tipo y parecen estar ajenos a los sentimientos de otros hacia ellos. Como empiezan a hablar más tarde que el resto de los niños, la falta de audición puede confundirse en ocasiones con el autismo. También tienen dificultades para identificar a los demás y cuando se refieren a ellos mismos utilizan el nombre en lugar de «yo». Presentan anomalías en el lenguaje, son incapaces de imitar, carecen de facultades imaginativas, se preocupan excesivamente por algunos objetos o por cambios insignificantes en su entorno y se absorben en movimientos corporales repetitivos. Con la llegada de la adolescencia los síntomas se pueden agravar ya que se deprimen, se vuelven incontrolables y en el 30% de los casos llegan a sufrir ataques epilépticos En ocasiones, responden de forma anormal a estímulos sensoriales -sonido, tacto- y suelen ser poco sensibles al dolor. Un pequeño porcentaje de autistas tienen extraordinarias capacidades para determinadas áreas como las matemáticas, el dibujo o la música. Los casos más leves son parecidos a los que se producen cuando existe un desorden de la personalidad asociado a la dificultad en el aprendizaje, mientras que en las formas más graves, su comportamiento es exageradamente repetitivo llegando a ser agresivos consigo mismos y con los demás.