Diario de León

Una cuarta parte de los jóvenes considera que esta hierba no provoca problemas de salud

Interior crea un foro para luchar contra el consumo del cannabis

Los porros y los canutos son cada vez más dañinos por el aumento del principio THC

El ministro del Interior, Miguel Acebes, durante la reunión con el foro para el estudio del cannabis

El ministro del Interior, Miguel Acebes, durante la reunión con el foro para el estudio del cannabis

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Arantza Prádanos - madrid
León

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Los «porros» de hachís y los «canutos» de maría son cada día más poderosos, de una concentración creciente de THC -el principio activo del cannabis sativa- y, por tanto, de mayor potencial dañino. Este hecho y el creciente consumo juvenil de cannabis en tiempo de ocio ha motivado la creación de un foro de expertos, reunidos por el Ministerio de Interior, para diseñar estrategias de prevención y represión. En 1994 la concentración media de THC en el cannabis incautado en España oscilaba entre el 4 y el 7%; en el año 2000 iba ya del 10 al 14%; y en el 2003 se mueve en una banda del 10 al 20%. Las cifras las ofrecía este lunes el ministro Ángel Acebes, sobre análisis de 3.000 muestras del Instituto Nacional de Toxicología debatidos por los especialistas convocados a la sesión constitutiva del grupo de estudio del consumo de cannabis. Las mejoras en los cultivos, la selección germinal de semillas de marihuana y también la ingeniería genética de última generación están en el origen de esta evolución que representa un riesgo también creciente para los consumidores. A mayor presencia de THC, mayores efectos psicoactivos y mayor poder adictivo de la sustancia, alertó Acebes. El cannabis, sea fumado como hierba de «maría», o bien como resina de hachís, es la droga ilegal más consumida en España y en el conjunto de la UE. Según la última encuesta bianual del Plan Nacional sobre Drogas, del 2001, un 6,5% de los españoles lo había fumado en el mes previo a la consulta y un 1,6% lo hacía a diario. En este contexto, la concentración creciente de THC es un riesgo añadido y lo es también la escasa percepción del riesgo que representa fumar porros. Se ha impuesto la creencia de que se trata de una droga inocua, de menor poder adictivo y dañino que otras legales como el tabaco y el alcohol, «y no es cierto», recalcó Acebes. «Hay grupos de intereses que trabajan coordinados para fomentar esa creencia y fomentar el consumo con ánimo de lucro», denunció. Una cuarta parte de los jóvenes españoles considera que el consumo habitual de cannabis no entraña problema alguno y la percepción del peligro decrece con la edad. A pesar de ello, un 21,2% admite pérdidas de memoria asociadas al canuto y más del 13% reconoce tristeza, desánimo o dificultades de concentración. Más aún, sube año a año el número de peticiones de tratamiento antidroga.

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