EL AULLIDO
El doble de Bush
EL DOBLE de Sadam es la mitad de Bush más o menos, ya saben, dependiendo como vaya la bolsa. Pero el caso es que en la cima nevada con cocaína de esa montaña que son los países hay mucho de simulacros, conveniencias y mentiras económicamente rentables como para que nos creamos por las buenas lo primero que nos digan. Ahora, justo cuando empezaban a morir demasiados soldados del bando de los buenos, justo cuando la popularidad del Presidente de USA estaba cayendo más deprisa que una gorda haciendo puenting desde el Everest, en el momento en el que más falta hacía un golpe de efecto en vista de la inminencia de las elecciones, van y encuentran la aguja en el pajar, esto es, aparece Sadam con pinta de hermano pobre de Papá Noel. ¡Qué a tiempo! Resulta curioso saber que las armas de destrucción masiva, tan abundantes, enormes, evidentes, mortíferas y destructivas como son, no haya forma humana de encontrarlas en Iraq, y sin embargo un hombre físicamente tan parecido a todos los demás hombres de ese país, van y lo encuentran en cuanto se ponen a ello. Aparece peludo y esfamiao, sí, pero aparece. «No te creas todo lo que ves» le decía el ciego al Lazarillo de Tormes. Y eso que entonces no existía la televisión. La televisión parece hoy el juguete favorito de todo mandatario que se precie, y de hecho siempre está hecha a su imagen y semejanza. La CNN, por ejemplo, es el doble de Bush, el otro Bush, las palabras de ventrílocuo de ese presidente vaquero. Cuando por la pantalla de la caja tonta americana aparece un concurso, un programa del corazón, un gay de la tercera edad, o una mujer confesando en un reality show haber sido acosada por su dentista, en realidad es Bush tratando de que el país entero mire para otro lado mientras él hace de las suyas. Cuando por esa misma pantalla aparece un mendigo con pinta de dictador, en realidad es Bush tratando de hacernos mirar a donde él quiere que miremos para que dejemos así de ver lo que no quiere que veamos. Mero juego de espejos como fuente del esperpento la televisión. Nueva religión creando creyentes, agnósticos, pasotas y fanáticos, la televisión. Sin embargo dicen los medios de comunicación que no es un figurante, que es el propio Sadam sin afeitar. Y dicen también que lo están interrogando y ya están preparando al mismo tiempo un decorado apropiado para ese juicio, sí, que será justo, condenatorio y televisado. Ya ven... Ya verán. Sadam tenía dobles y clones, pero éste que sale por la CNN es el auténtico. Iraq tenía armas de destrucción masiva pero el dictador se preocupó más de esconderlas que de esconderse a sí mismo. Esta guerra se hizo por ideología y como un gran favor yankee a la humanidad, no para que los más fuertes se quedaran con el petróleo de los más ricos. Al Papa lo van a sustituir por otra. Mozart compuso la música del telediario. Ana Rosa Quintana escribió « El Quijote» y José María Aznar ganó las elecciones por su gran sex-apple... Así más o menos suena cada eslogan en esta ceremonia de la confusión. Bin Laden no tenía dobles sino cómplices y mercenarios pobres, que siempre son más leales porque nadie los confunde con su jefe. Por eso aún no lo han encontrado. Cuando den con él nos dirán que es ese tipo afeitado, con la cabeza rapada y vestido de naranja que vive en un templo budista del Nepal, claro. Pero eso será en el próximo capítulo. El caso es que ahora ya han atrapado a Sadam aunque algunos creemos que la guerra no acabará hasta que apresen también a todos sus dobles. De no hacerlo cualquier día uno de ellos volverá al poder, pues está claro que en ese país no saben distinguir. Aún productores de televisión, pues la realidad diaria de los poderosos es otro Gran Hermano: Clinton trabajaba con becarias díscolas, Sadam tiene dobles y Bush casi revienta al atragantarse con una galleta. ¿La alta política no se parece cada vez más a las noticias del guiñol?