Diario de León

La nave orbital, en cambio, entró sin problemas y a la hora prevista en la órbita marciana

El módulo de la «Mars Express» pierde el contacto después de llegar a Marte

La Agencia Espacial Europea (ESA) intentará una nueva conexión con el «Beagle 2»

Los ingenieros de la ESA, en Alemania, no pierden la esperanza de que el «Beagle 2» dé señales

Los ingenieros de la ESA, en Alemania, no pierden la esperanza de que el «Beagle 2» dé señales

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Arantza Prádanos - madrid
León

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Sin noticias del «Beagle 2». En el centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA) en la localidad alemana de Darmstadt, los responsables de la misión «Mars Express» pasaron una Navidad de inquietud y nervios. El módulo de posado, que debía emitir su primera señal desde la superficie marciana en la madrugada de ayer, permanecía mudo horas después de la cita prevista. El cuerpo principal de la «Mars Express», en cambio, entró sin problemas en la órbita del planeta rojo, por la que girará durante los dos próximos años para recabar datos atmosféricos y de la superficie y subsuelo marcianos. Para cualquier agencia espacial, el lapso que va desde la entrada de un vehículo en la atmósfera de Marte hasta el amartizaje se convierten en un momento de auténtico terror. Son minutos - entre seis y diez, según el tipo de artefacto- de una secuencia incontrolable que incluye el despliegue a velocidad sónica de los paracaídas que sujetan la cápsula; luego, impacto; un primer rebote equivalente a seis o siete pisos de altura y decenas de saltos entre rocas descarnadas, en la confianza de que aguantará el denso capullo de air-bags protectores. Esta maniobra dio al traste con cinco de las ocho misiones - todas estadounidenses hasta ahora- cuyo fin era posar módulos de exploración en el planeta vecino, y siembra dudas sobre la suerte del «Beagle 2», la primera incursión europea en Marte. Los ingenieros de la ESA intentaron durante todo el día de ayer transmitir calma. De momento es pronto para pensar en desenlaces fatales. El silencio de la pequeña sonda - apenas 65 kilos de ingenio- entraba dentro de los cálculos y habrá nuevos intentos por contactar con el «Beagle 2» entre la medianoche de ayer y el mañana. «Si hubiéramos logrado contacto a la primera, habría sido algo prodigioso», aseguró Agustín Chicarro, jefe científico de la misión 'Mars Express'. «Hay que esperar un número prudente de días» antes de dar por perdido el módulo, dijo desde el centro de Darmstadt. Estaba previsto que la nave amartizase a las 3:52 horas en la Isidis Planitia, una vasta región ecuatorial de Marte. Unas tres horas después, el «Beagle 2» debía haber contestado a señales enviadas desde la sonda estadounidense «Mars Odyssey», que orbita también en torno al planeta. Iba a ser, además, una respuesta musical, un acorde de nueve notas compuesto por el grupo británico Blur.

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