¿Embarazada?
LA NOTICIA sobre el supuesto embarazo de Lady Di ya la había adelantado la revista española Interviú a las pocas semanas de la muerte de la Princesa de Gales, ocurrida en París, en la madrugada del 31 de marzo de 1997. En declaraciones al diario británico The Independent on Sunday , un alto cargo asegura que fue en el centro médico donde atendieron a la Princesa de Gales tras el accidente donde se le hicieron las pruebas del embarazo que dieron positivo, y que decidieron ocultar para no poner en una situación comprometida a su familia y por tanto a la monarquía británica. Cuesta creer que unos forenses o los responsables de un centro hospitalario que nada tiene que ver con la Casa de los Windsor, tomaran la decisión de ocultar una prueba de tanta importancia que si bien nada tenía que ver con el accidente que le costó la vida a la Princesa, al padre de su futuro hijo, y al chofer, era decisiva a la hora de valorar el tipo de relación que mantenía la madre del heredero de la corona británica con el hijo del multimillonario Mohamend Al Fayed. Pero más sospechoso aún es que un secreto que ha estado tan bien guardado durante seis años, se destape justo en el momento en que toda la documentación reunida por la justicia francesa, se ha enviado a Londres, y más concretamente al juez Michael Burguess, para que este abra un nuevo proceso que determine si la muerte de Lady Di se debió o no a un accidente. Aunque la justicia gala descarta que haya habido una conspiración de los servicios secretos británicos, lo cierto es que el notición del embarazo pone en el punto de mira de la opinión pública a Carlos de Inglaterra, el ex marido de la Princesa, la única persona que pudo dar la orden de ocultar esa prueba y guardar silencio, seguramente con el fin de proteger la intimidad de su familia, pero sobre todo de sus hijos. ¿Se imaginan el escandalazo que se hubiera organizado si en aquellos momentos de histeria colectiva se llega a saber que Diana esperaba un hijo de Dodoy Al Fayed? No porque hayan pasado seis años la expectación y el morbo es hoy menor. Al contrario, con estas noticias el proceso que comenzará el próximo día 9 de enero toma visos de convertirse en un proceso mediático a la monarquía británica. ¡Pobre reina Isabel!