El calentamiento global podría hacer desaparecer en 50 años al 25% de la biodiversidad
El cambio climático pone en peligro a un millón de especies
Un total de 335 plantas y animales de la Unión Europea están al borde de la extinción
Los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas terrestres son cada vez más evidentes y se suceden los estudios con conclusiones cada vez más inquietantes. Según se recoge en el informe «Riesgo de extinción por el cambio climático», el calentamiento global podría llevar en el año 2050 a la extinción de entre el 18 y el 37% de las especies de plantas y animales analizados. El nivel exacto de extinción dependería de las predicciones climáticas previstas por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático. Así, en el escenario más optimista, con el calentamiento de tan sólo un grado centígrado, se extinguiría el 18% de las especies. En el más pesimista (más de dos grados), el porcentaje se elevaría al 37%. La predicción del 25% correspondería a un escenario intermedio, es decir, a una subida estimada entre 1,8 y 2 grados. El profesor C. Thomas, de la universidad inglesa de Leeds y director del informe, ha afirmado que si estas proyecciones se extrapolan de forma global, no es exagerado aseverar que más de un millón de especies estarían en peligro de extinción en los próximos cincuenta años. Nada más conocer estas predicciones, Naciones Unidas se ha apresurado a advertir que este hecho afectaría dramáticamente a los millones de seres humanos que dependen directamente de la naturaleza. Tan sólo la aplicación de medidas urgentes de reducción de gases de efecto invernadero sería capaz de frenar el proceso. Adaptarse a los cambios En el trabajo, realizado por un equipo de investigadores de Reino Unido, Australia, Brasil, EEUU, Holanda, Méjico y Suráfrica, se han analizado seis grandes zonas geográficas que ocupan el 20% de la superficie terrestre e incluyen una alta variabilidad de todos los hábitats del planeta, así como 1.100 especies relictas de animales y plantas presentes en ellos. Los científicos también han tenido en cuenta la capacidad de dispersión de las especies, es decir, han tratado de determinar en cada una de las zonas estudiadas, qué plantas y animales pueden buscar nuevos hábitats cuando los suyos han sido degradados o destruidos, y qué capacidad tienen para adaptarse teniendo en cuenta cómo se desenvuelven esas mismas especies en otras zonas del planeta. Al irse calentando el planeta, las especies tienden a desplazarse a latitudes más altas, lo que produce una reducción de sus hábitats. Y es evidente que cuanto más pequeños sean, menos especies pueden albergar. La relación entre superficie y número de especies sigue una ley matemática muy sencilla y fiable que ha sido utilizada por los científicos en sus predicciones. El informe recoge igualmente que en los últimos 30 años el cambio climático ha producido numerosas transformaciones, tanto en lo que se refiere a la abundancia y distribución de animales y plantas, como a la extinción de algunas de ellas. Por eso, advierten que su sensibilidad ante la subida de las temperaturas aumenta las posibilidades de que el actual cambio climático sea «esencial» a la hora de que se produzca en un próximo futuro la extinción de especies. Entre los casos más alarmantes se cita el «Dragón de los bosques», un lagarto autóctono australiano cuyo hábitat se habrá modificado en un 90% para el año 2050, lo que hará imposible su supervivencia. En situación similar se encontrará la «Mariposa de Oaxaca» (Méjico), la «Protea reina», considerada como la flor nacional de Suráfrica o el «Sapo dorado» (Costa Rica), prácticamente extinguido. En cuanto a Europa, el águila imperial, los piquituertos lorito y escocés y el milano rojo, serán algunas de las aves cuya supervivencia dependerá de su capacidad de adaptación a los cambios.