Un ventilador causa los ruidos oídos por los astronautas de la Estación
Especialistas del Centro ruso de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) aventuraron ayer que los «ruidos extraños» oídos por los astronautas que habitan la Estación Central Internacional (ISS) pudieron proceder de un ventilador. «Todo parece indicar que los ruidos que escuchó el cosmonauta Alexandr Kaleri provienen de uno de los sistemas de la estación, muy probablemente de un ventilador», explicó un portavoz del CCVE citado por la agencia Interfax. Kaleri, en la ISS desde el pasado mes de octubre en compañía del astronauta estadounidense Michael Foale, había reportado sobre una serie de ruidos misteriosos que se parecía a un «tamborileo» sobre una superficie metálica. «Es muy probable que un objeto cayera en las aspas del ventilador», subrayó el portavoz, quien recordó que en varias ocasiones los cosmonautas habían informado sobre otros sonidos extraños en el exterior del casco de la estación espacial. El portavoz anotó que tras el informe de Kareli especialistas del CCVE revisaron el funcionamiento de los módulos, sistemas e instrumentos y subrayaron que «la ISS opera en su régimen habitual». Un gusano milimétrico El próximo viaje a la Estación Espacial Internacional (ISS), el 19 de abril, tendrá entre los pasajeros a un gusano milimétrico, objeto de un experimento internacional de biología, anunció ayer el Centro Nacional de Estudios Científicos (CNES). Seis días antes del lanzamiento, las células del gusano Caenorhabditis elegans , de un milímetro de largo, se prepararán en un laboratorio científico de Toulouse (sur de Francia) para ser transportados a la base de Baikonur, en Kazajastán, donde se introducirán en una incubadora. El objetivo del experimento es el de estudiar el gusano en micro-gravedad y, en concreto, observar factores como su desarrollo muscular o los efectos del vuelo espacial en la duración de su vida. El Caenorhabditis elegans se ha convertido en el organismo preferido por los especialistas que trabajan en los laboratorios de investigación genética, porque a pesar de su simplicidad, cuenta con 19.099 genes, de los que casi el 40% son comunes al ser humano. Experiencias precedentes demostraron que este gusano puede reproducirse y desarrollarse en el espacio, según las informaciones del CNES.