Diario de León

Cada ciudadano de la comunidad recicló 10,7 kilos lo que prepresenta casi un punto más que la media española

El proceso de reciclado de vidrio se incrementó un 13 % en Castilla y León

Durante el año 2003 se depositaron 26.605 toneladas en los 9.619 iglúes

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Miguel J. Tré - león
León

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Desde la entrada en vigor de la Ley de Envases en 1998 la recogida de vidrio ha experimentado en Castilla y León un crecimiento acumulado del 89%. Así se recoge en el balance anual que maneja Ecovidrio y la Consejería de Medio Ambiente, correspondiente al año 2002. Según el informe, durante el año 2003 se depositaron en los contenedores verdes 26.605 toneladas, lo que supone un incremento del 13% con relación al anterior. Cada castellano y leonés recicló una media de 10,7 kilogramos de botellas y tarros de vidrio, 0,7 puntos por encima de la media estatal. En la actualidad, hay 9.619 iglúes repartidos por la geografía regional, lo que supone un ratio de uno por cada 259 habitantes, muy por encima de la media nacional (1/400). Durante la presentación de estas cifras, el director general de Ecovidrio, Javier Puig, resaltó el esfuerzo de todos los ciudadanos para contribuir al objetivo global de la recogida selectiva de vidrio en España. Igualmente, afirmó que «se firmará un nuevo convenio con la Consejería de Medio Ambiente con el que se pretende aumentar la tasa de reciclado que se coloca en España para el año 2008 en un 60%». Además, hizo un llamamiento al sector hostelero para que colabore más en la selección de los residuos de envases. El ciclo del reciclaje Aunque el vidrio reciclado aumentó en todas las provincias, destacan los incrementos de Burgos, León, Segovia y Valladolid. En cuanto a la cantidad, la lista está encabezada por Burgos y Valladolid con 7.344 y 5.525 toneladas respectivamente, seguidas por León (3.831), Palencia (2.368), Salamanca (2.239) y Segovia (1.893). La relación está cerrada por las de Soria (1.172), Zamora (1.139) y Ávila (1.090). Por su parte José Antonio Ruiz, señaló que «hay que felicitar a los habitantes de Castilla y León porque son los protagonistas de este éxito y, además, queremos que sepan que cuando depositan el vidrio en los iglús, no se trata de un acto simbólico porque es trasladado a una planta de transformación y más tarde a una fábrica que va a producir nuevos envases con las mismas características que los originales». La cadena de reciclado del vidrio puede seguirse en Burgos en su totalidad, desde el consumidor responsable que deposita el envase en el iglú, pasando por la planta de tratamiento hasta llegar a la fábrica de producción del nuevo vidrio reciclado. Así, los contenedores urbanos e industriales son vaciados en camiones especiales que transportan el vidrio hasta la planta de Santaolalla e Hijos, S.A., en la que se lleva a cabo el proceso de tratamiento. De manera muy resumida, el proceso consiste en separar de forma manual, mediante aspiración o con electroimanes, las impurezas (plástico, metales férricos y no férricos, papel) para, una vez seleccionado y limpio, ser molido y convertirse en calcín, la materia prima para elaborar nuevos envases. En la capital burgalesa también se encuentra la empresa de fabricación de vidrio que actualmente sestá considerada como la más importante de Europa. Se trata de Saint-Gobain-Vicasa, que utiliza al año 105.000 toneladas de calcín procedentes de todo el territorio nacional. En sus instalaciones, que cuentan con dos hornos que funden el vidrio a 1.500-1.600º C se producen anualmente 200.000 toneladas de vidrio, en su mayor parte de color, es decir, unos 550.000 millones de unidades, de más de 150 modelos diferentes (vinos, licores, zumos, refrescos, mermeladas). Los escasos residuos generados son reutilizados en el proceso de fabricación y los desechados son gestionados a través de Cetransa. Los nuevos envases se envían a las empresas embotelladoras, que son las que financian el sistema de recogida selectiva, y en los establecimientos de venta al público pueden ser reconocidos por el punto verde en su etiqueta. El círculo se cierra cuando el envase desechado se separa de la basura doméstica y se deposita nuevamente en el iglú.

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