La novia, vestida con un traje del diseñador danés Uffe Frank, saluda a sus súbditos.
La boda, que se celebró siguiendo el rito luterano y duró una hora, fue oficiada por el obispo de Copenhague, Eik Normann Svendsen.
Cuando los novios abandonaron la catedral ya casados el órgano tocó la «Tocata 5» de Charles-Marie Widor y la marcha nupcial se cerró con la overtura del acto tercera de Lohengrin.
Desde la catedral los recién casados parten hacia Fredensborg, donde se celebra el banquete para 400 invitados y en cuyos jardines se ha construido una gigantesca carpa de aluminio.
Al enlace asistieron 800 invitados, incluidos miembros de 23 casas reales, entre los que el príncipe Felipe y su prometida, Letizia Ortiz, que causó sensación con un espectacular modelo de Caprile.
Entre los representantes de la Casa Real española se encontraban la Infanta Helena y Don Jaime de Marichalar.
La infanta Cristina y Iñaki Urdangarín también estuvieron presentes en la ceremonia del heredero al trono de Dinamarca.
La Reina Doña Sofía que lució un vestido largo en color gris antracita y chal a juego, acompaña a la reina Beatriz de Holanda a su salida de la Catedral de Copenhague, donde tuvo lugar la ceremonia.
Unas 250.000 personas presenciaron en las calles de la capital el enlace, a través de las diferentes pantallas instaladas en las principales plazas.
Los espectadores pudieron seguir el paseo en carroza de los novios desde la catedral hasta el palacio Real de Amalienborg.
Australianos y daneses han seguido en directo desde Australia, la boda del Federico de Dinamarca y de la australiana Mary Donaldson, la primera ciudadana de este país que se convierte en princesa.
El día anterior a la boda, la pareja danesa organizó un concierto al que acudieron los invitados al enlace.
El concierto se convirtió en la primera prueba que tuvo que afrontar Letizia al ser presentada a la realeza europea.