Creado:

Actualizado:

EN LA EUROPA del frío, la próspera y calvinista y liberal Europa nórdica se zurran la badana conyugal con más aplicación y derramamientos que en la Europa meridional y medio mora, la tierra del sol que enardece las pasiones del amor que mata y exalta un machismo mediterráneo que baila sirtakis o fandangos sobre un vaso de lágrimas de mujer. Teníamos la certeza de que España está alcanzando el colmo mundial de una violencia doméstica certificada por el chorrón de noticias ya rutinarias que así lo confirman, pero nueve países europeos nos ganan en el ranking del guantazo y la cuchillada mortal. Gran sorpresa; entre ellos, están naciones nórdicas que se bañan en la prosperidad y en su ventaja de cincuenta años en conquistas sociales y en igualas con avanzadas legislaciones de honda liberalidad, cultos países, tierra del desideratum sueco, belga o danés, patrias de manantiales de doncellas, olofpalmes o ingmarbergmans. Sostiene De Prada que es en esos países donde la mujer aventaja a cualquier otra europea en espacio, derechos y liberación, y que por eso allí la mujer es más combativa, da más guerra en su conquista y encuentra una más radical contraofensiva en la militancia del macho histórico que se ve sorpasado y recortado por la marcha de los tiempos. Y añade que el histórico y moro acatamiento de la mujer ante la hegemonía masculina en los paises calientes europeos contiene en algo la exasperación de los varones griegos, italianos o españoles. Ya. ¿Y no será que, con tanto acatamiento (y tanto miedo), la mujer meridional esconde el agravio, la perpetua amenaza y las lesiones hurtándolas de una estadística que nos coloca engañosamente en los puestos medios de la liga del fostión y del la maté porque era puta? Creerse ese ranking es como decir que la mujer está en una guerra de conquista y que lo lógico de las guerras es que ha de haber víctimas con su colateralidad y todo. Esas víctimas son cuota obligada de la confrontación por la igualdad, vienen a concluir. La resistencia activa del macho que pierde espacio y prerrogativa se traduce en respuestas de agresividad disparatada y brutal. ¿No será que aquí sigue habiendo quien confunde la sumisión con la paz doméstica y la resignación con la contención de una violencia sistematizada? Será una guerra larga.

Cargando contenidos...