El problema es la interacción con el medio
Las causas de estas conductas autistas no están en los genes ni la mente del niño. La conducta autista no es un problema orgánico o mental. La conducta autista es producto de la interacción que el niño ha tenido y tiene con su medio. En algunos casos, factores orgánicos pueden participar como variables disposicionales, es decir, variables que facilitan, pero no determinan que ciertas condiciones del medio puedan moldear o mantener la conducta autista. Conocer los correlatos (fundamentos) biológicos de la conducta autista, saber qué sucede en el organismo (cerebro) de una persona que se comporta autísticamente es importante, pero es más importante saber cómo educarlo. Todos los niños con problemas de autismo pueden aprender conductas apropiadas. Aún cuando se crea que el origen de la conducta autista es biológico (genético, bioquímico), es necesario hacer todo lo posible para ayudar a las personas que presentan conductas autistas a aprender comportamientos apropiados. Todos los niños que presentan conductas autistas pueden aprender, independientemente de que padezcan un problema biológico. La explicación de la conducta autista está en la interacción del niño con su medio, en las consecuencias que recibe su conducta autista. Cambiando estas consecuencias, cambiará sus comportamientos. Cuando enseñamos a un niño autista, le estamos ayudando a prepararse para un futuro que está lleno de cambios y transiciones. Hay dos cosas en la vida que podemos darle a un niño: la primera son raíces y la segunda son alas. Demos a los niños libertad para crecer, la seguridad y el afecto y desarrollarán toda la confianza que necesitan para crecer de una forma muy adecuada.