A su llegada a la Almudena en coche, se pudo intuir algunas características de su vestido. Se confirmaron los rumores que apuntaban a que el escote sería estilo chimenea.
El modelo está inspirado en línea Princesa, de corte continuado desde los hombros al suelo.
La parte superior, ceñida al cuerpo y mangas, se desliza suavemente a partir del talle, prolongándose y formando una cola de 4,50 metros a partir de la cadera.
Su aparente sencillez conlleva la compleja y difícil tarea del patrón, como un puzzle en el que cada pieza y costura encajan unas con otras, teniendo en cuenta la longitud de la cola y anchura de la misma, así como el peso del conjunto del traje.
Confeccionado por Manuel Pertegaz, el tejido es faya de seda natural tramada con hilos de plata fina volteada a tres cabos, creación exclusiva de la firma valenciana Rafael Catalá.
El ramo consta de rosas, la flor de mayo, flor de azahar, homenaje a la Condesa de Barcelona, flor de manzano, homenaje al Principado de Asturias y lirios, símbolo de los Borbones.
El manto nupcial, de forma triangular, tiene tres metros de largo por dos de ancho en su base y es de seda natural.