Con quince minutos de retraso, propiciados por la entranda gente al recinto, dio comienzo un asombroso preludio musical en el que se oía la voz de Doris Day entonando el conocido «Qué será, será».
Composiciones que integraban Dile al sol y El viaje de Copperpot y siguen manteniendo absoluta vigencia. De ese modo, mostraron un repertorio con nuevos y viejos temas de la banda.
Ataviada con una camiseta de tirantes verde y un pantalón blanco, Amaia Montero, vocalista, ejerció de maestra de ceremonias en una actuación centrada en las canciones que dan forma a su último álbum.
No obstante, el grupo, que completan Xabi (teclados), Pablo (guitarras), Álvaro (bajo) y Haritz (batería), se dedicó también a rescatar sus temas más celebrados.
De ese modo, mostraron un repertorio en el que se alternaban títulos como Cuéntame al oído, El 28, La carta o Soñaré, con otros de nueva factura, como Rosas, Tú y yo o Vestido azul.
Una eficaz puesta en escena y la soltura que demuestra sobre el escenario un grupo que acaba de regresar de un tour latinoamericano, fueron empañadas sin embargo por la pésima calidad sonora.
La Plaza de Toros leonesa registró una buena entrada en el concierto del grupo La Oreja de Van Gogh.