Se ejecutarán tras ponerse en marcha los sistemas provinciales de gestión de residuos
Medio Ambiente clausurará en 6 años todos los vertederos de la comunidad
Su desaparición supondrá reducir en un 32% los gases que destruyen la capa de ozono
Uno de los aspectos que contempla el Plan Regional de Residuos Urbanos y Residuos de Envases 2004-2010 es, además de completar la red de infraestructuras para gestionar la basura de la Comunidad, el sellado de todos los vertederos. En este sentido, desde la Consejería de Medio Ambiente se afirma que hay inventariados 584 (controlados e incontrolados) y las previsiones apuntan a que para el año 2010 puedan estar sellados en su totalidad. Además, con la implantación del sistema de gestión provincial (centros de tratamiento, plantas de transferencia, puntos limpios, etcétera) se espera reducir en un 75% la materia orgánica que vaya a parar a los depósitos de rechazo. El objetivo que se persigue es, además de recuperar medioambientalmente los terrenos que ocupaban, disminuir las emisiones causantes del efecto invernadero pues, según los expertos, la desaparición de los basureros supondría reducir en un 32% los gases que destruyen la capa de ozono. Además, conviene tener presente que existe una directiva comunitaria sobre el tratamiento de residuos en la que se especifica que su mala gestión supone contaminar la atmósfera, el suelo y el agua, la emisión de olores y hasta provocar riesgos para la salud y el medio ambiente. En una segunda directiva sobre vertederos, se recoge la prohibición de depositar en ellos, neumáticos, residuos líquidos, inflamables, corrosivos, explosivos, hospitalarios o veterinarios. Recuperación ambiental y paisajística De forma general, la ejecución de los proyectos de clausura, sellado y recuperación de los vertederos se divide en las siguientes fases, iniciadas con la desratización del entorno: movimientos de tierras y residuos para adecuar, rectificar y estabilizar los taludes existentes; impermeabilización total del vaso de vertido; recubrimiento del vertedero; construcción de una balsa de lixiviados; instalación de chimeneas para la evacuación de gases; dotación de un sistema para la evacuación de aguas pluviales; cerramiento y, por último, recuperación medioambiental de la zona objeto de la intervención mediante plantación y siembra de especies arbóreas y arbustivas adecuadas; instalación de cartelería informando de la clausura del vertedero y la prohibición de vertidos. Así se lleva a cabo el sellado superior de los vertederos impidiendo nuevas entradas de agua desde cotas superiores que puedan ocasionar la formación de lixiviados y facilitando el desagüe de las aguas de escorrentía superficial fuera de la masa de los vertederos a través de un sistema de cunetas de guarda. Esta recuperación ambiental y paisajística de los vertederos permitirá, con el paso del tiempo, la integración de estos espacios en sus entornos más inmediatos, constituyendo la presencia del vallado, las posibles edificaciones, los sistemas de desgasificación y las cunetas de los únicos vestigios que delatan la presencia de un antiguo vertedero.