Sáez rompió los esquemas a los periodistas y volvió a alinear al mismo once que en el partido inaugural. Así, en torno a Raúl y a Morientes se organizó el ataque de los españoles.
España manejó bien el partido y a los 28 minutos batió a Nikopolidis.
Fue con un gol de Morientes que resolvió un taconazo de Raúl con un gran tiro cruzado.
La euforia saltó en el campo y en las gradas donde miles de españoles, entre ellos muchos gallegos, habían aplaudido a los jugadores desde el primer minuto de juego.
Con Helguera autoritario, sólo bajó España el pistón por desgaste físico en el último tramo del primer tiempo.
Tras el descanso, Joaquín suplió a Etxeberría y Grecia tuvo que cambiar el manual.
Los helenos quisieron remontar a base de casta, con su capitán Zagorakis y con Nikolaidis al frente.
Sáez siguió con su manual y sacó a Valerón en el minuto 65, aunque en esta ocasión el jugador del Dépor no tuvo suerte y no marcó.
En un despiste de los españoles, llegó el gol de Grecia, a cargo de Charisteas.
Sáez sacó a toda su artillería. Salió Torres para sustituir a Raúl y Joaquín se encargó de liderar el juego, pero el ansiado gol no llegó.
Al final, todo quedó en empate y España se juega el todo por el todo ante Portugal.