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Familia o trabajo
Las parejas alegan el trabajo de la mujer fuera de casa como una de las razones por las que tienen menos hijos de los deseados

Mujeres trabajando en una empresa de diseño por ordenador
Determinadas tareas como el cuidado de ancianos, niños y discapacitados han sido desempeñadas tradicionalmente por las mujeres. No obstante, la progresiva incorporación de éstas al trabajo remunerado, especialmente a lo largo de la última década, ha provocado cambios que dificultan la conciliación entre la vida familiar y laboral. «Estos cambios sociales se producen por sorpresa, pero hay que adaptarse a ellos y tomar medidas», opina el sociólogo Enrique Gil Calvo. Uno de los efectos de estas transformaciones es el descenso de la natalidad. España es un país con una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo. Según el Plan Integral de Apoyo a la Familia 2001-2004, diseñado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 1,07 es el número medio de hijos nacidos vivos por mujer en edad fértil (15-49 años) a lo largo de su vida. Esta disminución de nacimientos se debe a múltiples causas. Para María Teresa López, vicepresidenta de la Fundación Acción Familiar, «el descenso es fruto en gran parte de los principios capitalistas». Esta profesora de Economía aplicada de la Universidad Complutense considera que es necesario introducir algunos ajustes en la economía de mercado. «¿Cómo voy a tener más hijos si luego voy a la oficina y me reclaman más horas?» es la pregunta que se hacen muchas mujeres. «Esto puede provocar neurosis personales que a veces incluso pueden explicar algunos de los comportamientos violentos que se dan en la familia». Causas y soluciones El Plan de Apoyo 2001-2004 refleja que «cerca de la mitad de ciudadanos (un 47%) considera que tiene menos hijos de los que desearía». Sin embargo la tendencia hacia la familia de hijo único cada vez se consolida más. Las razones económicas aparecen en este Plan como el primer motivo por el que las parejas tienen menos hijos de los que desean (83%). En segundo lugar figuran las cargas y problemas que implican los hijos (28%). En tercer lugar que la mujer trabaje fuera de casa (22%) y, por último, el pesimismo ante la situación económica y social (17%). En la consecución de la tan ansiada conciliación entre lo laboral y lo familiar tienen un papel destacado las empresas. Una forma de incentivar a sus empleados, y por tanto de optimizar beneficios, sería la creación de guarderías en sus edificios. De esta forma se solucionarían los problemas de muchas familias a la hora de compaginar las exigencias laborales con la atención de sus hijos. Paralelamente es esencial la actuación del Estado. Fomentar políticas públicas de apoyo a las familias resolvería una parte del problema. Sin embargo, para María Teresa López, las políticas en esta materia «son inconexas y desordenadas en su aplicación». Por ejemplo, el Plan de Apoyo a la Familia vigente «tiene voluntad política» pero carece de eficacia. «Lo mismo ocurre con La Ley de Conciliación de la Vida Familiar y Laboral aprobada en 1999», afirma.