Ayudan a reducir los incendios, incrementar los recursos y fomentar la biodiversidad
Medio Ambiente invierte 40 millones en tratamientos silvícolas preventivos
Estas actuaciones contribuyen a fomentar el desarrollo de las zonas rurales
Los bosques constituyen un valioso patrimonio natural y un importante recurso económico que puede actuar como dinamizador de la economía rural en las comarcas forestales, cuya conservación y protección requiere una correcta gestión. Es aquí donde toman protagonismo los tratamientos silvícolas, es decir, las actuaciones sobre las masas forestales encaminadas a conseguir unos ciertos objetivos productivos y estructurales mediante la ordenación de montes. Las actuaciones silvícolas que se llevan a cabo en las masas arboladas de Castilla y León tienen como objetivo incrementar la calidad de la producción de los recursos naturales (maderas, piñones, castañas, hongos), garantizar la conservación del hábitat y los recursos cinegéticos, fomentar la biodiversidad y contribuir a mejorar el paisaje. Además, la limpieza de los montes para eliminar el combustible acumulado ayuda a disminuir el riesgo de incendios y facilita la defensa frente a los mismos. Según se indica desde la Consejería de Medio Ambiente, se trata de una labor preventiva que se realiza todo el año aunque la presencia de cuadrillas sea más visible durante el periodo estival. El trabajo que se desarrolla en estos meses permite una alta disponibilidad de personal preparado y conocedor del monte, lo que redunda en una disminución de la siniestralidad y del tiempo de llegada al incendio. Desde la citada Consejería se indica que durante este año se actuará en 23.000 hectáreas, cifra muy similar a la de años anteriores, con una inversión prevista que ronda los 40 millones de euros. De esta forma, se genera empleo en el sector forestal primario y se busca conseguir un colectivo especializado que viva para del monte y para el monte, con los consiguientes beneficios para el mundo rural y el medio natural. Actuaciones Los tipos de tratamientos silvícolas que se desarrollan en Castilla y León son muy variados y, dependiendo de las necesidades, se pueden combinar en la zona de actuación. Los más significativos son los clareos y claras, consistentes en la reducción de la densidad del arbolado eliminando los no deseados para obtener espesuras acordes con su desarrollo; la poda, es decir, la eliminación por corta de las ramas con el fin de conformar fustes y masas más adecuadas al objetivo de gestión establecido, y el desbroce, bien sea manual (azada, hacha) o mecánico (motodesbrozadora), que sirve para eliminar el matorral mediante operaciones de arranque, descuaje o roza. Todos los productos procedentes de clareos y podas, con diámetro superior a 6 centímetros, se limpian de ramillas, se trocean y apilan para su aprovechamiento como leña por parte de los vecinos. En prevención de un posible brote de plagas o enfermedades forestales, los residuos procedentes de trabajos silvícolas sin valor comercial se eliminan mediante trituración in situ utilizando una trituradora de cadenas o martillos acoplada al tractor forestal para, posteriormente, ser repartidos de forma homogénea dentro de la zona de actuación.