El temido melanoma
Lucir un tono moreno durante el verano es algo que persigue la mayoría de las personas. Sin embargo, recuerde que el bronceado es la respuesta de la piel a la radiación ultravioleta y que la sobreexposición solar provoca arrugas, manchas, quemaduras y es un factor de riesgo de padecer cáncer de piel. Según la Asociación Española Contra el Cáncer, 12 de cada 100.000 españoles padecen algún tipo de melanoma, una enfermedad cuya incidencia se ha disparado en los últimos años, experimentando un crecimiento anual del 5%. Sólo durante el año pasado, se registraron 4.800 nuevos casos y más de 1.400 personas perdieron la vida por su causa. Las lesiones cutáneas afectan mayoritariamente a los hombros, nariz, pómulos, pecho y espalda de personas con pieles blancas y se caracterizan por la presencia de un eritema rojo, escozor, dolor, ampollas, cefaleas y fiebre. En ocasiones, se acompañan por una insolación (dolor de cabeza, fatiga, deshidratación, escalofríos, vómitos) que puede prevenirse bebiendo abundante agua, preferentemente enriquecida con sales, y evitar la sobreexposición. Entonces, ¿cómo proteger la piel? Se debe evitar tomar el sol entre las 12 de la mañana y las 5 de la tarde, utilizar sombrillas, ropa protectora, gorra o visera, tomar líquidos y evitar estar inmóvil durante horas. Además, hay que usar cremas protectoras adecuadas al tipo de piel, que deben aplicarse 30 minutos antes de tomar el sol y repetirse después de bañarse, hacer ejercicio físico, sudar, o cada 2 horas de exposición.