Deva despide con emoción y dolor al niño degollado en Gijón

Los padres de Borja Solar, el niño degollado, a su llegada al cementerio de Deva en Gijón
Varios centenares de personas abarrotaron ayer la parroquia del barrio rural gijonés de Deva para asistir, en un ambiente de dolor y emoción, al funeral por el niño de seis años Borja Solar, que murió degollado el pasado viernes por un perturbado mental cuando jugaba en un parque de Gijón. Un coche cubierto de flores que transportaba el pequeño féretro blanco fue recibido por los padres del niño a las puertas de la iglesia en medio de un gran gentío que sobrepasó el aforo del edificio religioso. El cuerpo sin vida del pequeño entró a hombros de sus familiares en la iglesia rural en medio de un calor asfixiante y de un silencio absoluto que tan sólo fue roto por los sollozos de algunos asistentes a la ceremonia religiosa. Tras el funeral, oficiado por el párroco, Manuel Álvarez, el féretro fue inhumado en un nicho del pequeño cementerio contiguo a la iglesia de este barrio rural del concejo de Gijón. En relación al acusado, según confirmó el abogado del presunto asesino, Armando García Roces, su defendido, Ramón del Barrio López, había permanecido encerrado en su casa por propia voluntad durante los últimos seis meses hasta el pasado viernes, cuando ocurrieron los hechos por los que está ingresado en prisión. El presunto autor del crimen pasó la noche recluido en la penitenciaria de Asturias tras pasar el sábado por los Juzgados de Gijón, donde la magistrada de guardia, Soledad Ortega, decidió su ingreso en prisión provisional, con la posibilidad de recibir visitas y apartado de los demás reclusos.