La reina Isabel II inaugura, asombrada, la nueva bolsa de Londres
La reina Isabel II no disimuló su asombro al inaugurar ayer el nuevo edificio de la Bolsa de Valores de Londres, que está adornado con una enorme escultura electrónica en forma de bola, integrada a su vez por cientos de esferas en movimiento que marcarán el inicio y fin de la sesión. La soberana asistió al acto acompañada por su marido, el duque de Edimburgo, cuyas cejas subían y bajaban al ritmo de las pelotitas en una estampa de pura perplejidad. La nueva sede de la bolsa londinense se encuentra en la City , el centro financiero de la capital británica, donde también está el viejo edificio del «Stock Exchange», que durante doscientos años ha acogido el intercambio bursátil. La abstracción de la escultura The Source (La Fuente), diseñada por el grupo de artistas Greyworld, contrasta con el clasicismo de la cercana catedral de San Pablo y la solemnidad del distrito financiero. Isabel II posó su mano de guante blanco sobre la gran bola para observar, a continuación, como las 729 esferas de su interior, que están suspendidas de casi seis kilómetros de cables metálicos, se elevaban hacia el cielo en una especie de levitación. Las bolitas, que están iluminadas, suben hasta el techo del nuevo cuartel general de la bolsa londinense y cada día marcarán principio y fin de la sesión con una sinfonía de luces y movimiento. También especificarán si el índice principal, el FTSE 100, acabó al alza o a la baja, formando una flecha en uno u otro sentido.