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La princesa está triste
La Casa Imperial de Japón confirma que la esposa del heredero, la princesa Masako «está deprimida y muestra un trastorno emocional» que le impide realizar su trabajo

La princesa Masako, cuando aún sonreía, posa con su única hija, Aiko
La Casa Imperial de Japón reconoció ayer que la princesa Masako, esposa del príncipe heredero Naruhito, sufre un «trastorno emocional», con problemas para diferenciar su vida privada de la pública. En un comunicado difundido el pasado viernes, la Casa Imperial explicó que Masako sufre de estrés «provocado por su especial condición de princesa real, problemas derivados de su embarazo y un aborto (que tuvo) y por su vida ocupada, en la que tiene dificultades para trazar una línea entre lo privado y lo público». El mensaje dice que la princesa, de 40 años de edad, «está deprimida y muestra ansiedad», con un «trastorno emocional» que le impide realizar su trabajo normal. Según la agencia japonesa Kyodo, los médicos que atienden a los miembros de la monarquía más antigua del mundo han recetado a Masako terapia mental y medicamentos para corregir ese trastorno emocional. Desde hace varios meses, la prensa de Japón ha convertido a la princesa Masako en protagonista de sus titulares por el deterioro de su salud, que el propio príncipe Naruhito ha atribuido a la fatiga provocada por las especiales costumbres reales y la presión de los medios de comunicación. El pasado mes de mayo, Naruhito acudió sin su esposa a las bodas de los príncipes Felipe de España y Frederick de Dinamarca. Entonces, el príncipe causó un gran revuelo al señalar antes de partir hacia Europa que Masako no le acompañaría porque se reponía de una dolencia vinculada al estrés. El príncipe heredero del trono del Crisantemo explicó en esa fecha que se había actuado en contra de la carrera y la personalidad de su esposa, y dejó entrever que la culpable podía ser la Casa Imperial nipona. Al regresar a Tokio, Naruhito añadió que Masako «necesitó un gran esfuerzo para adaptarse al ambiente de la Familia Imperial, sus tradiciones, así como para aparecer ante los medios de comunicación». La princesa Masako, quien estudió en Harvard, tuvo que renunciar a su carrera diplomática antes de casarse con Naruhito en 1993. Los herederos sufrieron fuertes presiones para tener descendencia y cuando finalmente en el 2001 nació una niña, Aiko, tras sufrir un aborto, se desató un debate público sobre la necesidad de reformar el sistema de sucesión al Trono nipón, exclusivo para los varones de la Familia Imperial. Desde el pasado mes de diciembre, Masako no acompañaba al príncipe heredero en sus viajes por Japón y al extranjero. Según informó ayer Kyodo, fue la propia princesa Masako quien decidió que se hiciera pública la enfermedad, tras consultar con una «persona muy cercana». El comunicado de la Casa Imperial señaló que la princesa está respondiendo al tratamiento médico y «está mejorando», aunque la «recuperación de la salud mental toma mucho tiempo». El mensaje subrayó que es preciso «dar preferencia» ahora a las actividades privadas de la princesa para que pueda recobrar su «energía mental». La Casa Imperial nipona pidió también a los medios de información que tuvieran moderación en el tratamiento de la vida de la princesa y que no se pusieran en contacto con los médicos que tratan a Masako. El portavoz del Gobierno, Hiroyuki Hosoda, dijo, en declaraciones a la prensa, que, «a juzgar por la explicación de la Casa Imperial, la princesa imperial Masako no parece estar en una situación preocupante». Hiroyuki Hosoda manifestó que tiene la esperanza de que la princesa Masako se recupere «lo más pronto posible».