El incendio acaba con miles de cabezas de ganado que estaban pastando y con el corcho
El?fuego?deja como zona catastrófica un paraje que iba a ser protegido
«Me recuerda a lo de Boliden», describe un vecino de Aznalcollar que tuvo que ser evacuado

Imagen de las labores de extincion del incendio en las Minas de Río Tinto
La luz se abre paso entre los rescoldos de las llamas que han asolado más de 26.500 hectáreas en Andalucía. Mientras el fuego que ha devastado el paisaje de Huelva y Sevilla fue controlada este viernes por los efectivos del Infoca y los bomberos, casi un centenar de vecinos de El Madroño y de las aldeas Villagordo, Juan Delgado y Juan Antón se enfrentan a las consecuencias del incendio más catastrófico que han ocurrido en los últimos 16 años en Andalucía y el tercero en España. Un futuro gris espera a algunas de las poblaciones afectadas, como Aznalcóllar, que ha visto como parte de su sierra ha sido pasto de las llamas. «Esto me recuerda a lo de Boliden, ¿se puede tener más mala suerte?» comenta Antonio Díaz, vecino de la localidad sevillana. «Estamos en la ruina», clamó Dolores García, ama de casa de El Madroño, a la que se le escapaban las lágrimas ante un panorama desolador: más del 75% del municipio se ha tornado «gris oscuro, todo negro», explicaba. Después de permanecer tres días hospedados en un hotel mientras las llamas abrasaban «el que es nuestro pan», los vecinos de El Madroño vuelven a sus casas con la cabeza agachada y pidiendo respuestas. En este sentido la Unión de Pequeños Agricultores ha pedido que se declare «zona catastrófica» los zonas calcinados por el incendio que se originó en Minas de Riotinto (Huelva) el pasado martes. «El fuego ha transformado uno de los mayores pulmones verdes de Andalucía occidental en un paraje casi lunar, desértico y desolador. Entre otros daños, miles de cabezas de ganado porcino, bovino y caprino que pastaban en las dehesas y centenares de hectáreas de alcornoques y su preciado corcho, lo que complica el futuro económico de las zonas afectadas, que han quedado arruinadas», manifestó la organización. «Esto esta a punto de declararse paisaje protegido y habrá que declararlo zona catastrófica», exclamó Ignacio Romero, primer teniente alcalde de Berrocal (Huelva), una de las localidades más afectadas pues su medio de vida ha desaparecido bajo el fuego. El incendio forestal que se inició el pasado día 27 sobre las 16.30 horas en los Cantos ha afectado a 12 pueblos en total y una superficie de eucaliptos, alcornoques, pinos y encinas de las dos provincias devastadas, además de costar la vida a dos personas, cuyas cenizas se esparcirán en la finca donde murieron. También ha habido un herido y cinco edificaciones han quedado en la ruina. Según algunos expertos algunas de las especies tardarán más de 200 años en regenerarse, aunque los vecinos tendrán que volver a sus vidas desde ayer y enfrentarse a la catástrofe. Lo cierto es que la desolación se ha instalado en el área afectada, sobre todo en todos aquellos, la mayoría, que viven del turismo rural, la agricultura, la ganadería o la caza. El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, apuntó el pasado jueves jueves que se van a ofrecer 700.000 euros « a fondo perdido», además de un plan de reforestación y un plan de empleo (previsto para agosto) para paliar las pérdidas ocasionadas por este incendio, que, aunque ya parece controlado, ha traído el fuego de la desolación en un verano que pasará a la historia. Origen desconocido La Guardia Civil está investigando los indicios que le lleven hasta el presunto autor o autores que originaron el incendio que arrasó más de 26.500 hectáreas en Andalucía. Cuando se desató el fuego algunos vecinos apuntaron que habían visto a un hombre quemando plásticos en las inmediaciones de Minas de Riotinto, exactamente en el lugar donde se originó el incendio el pasado martes en el paraje de Los Cantos. Ahora, los testigos parecen haber desaparecido aunque fuentes de la Guardia Civil onubense apuntaron que existen dos sospechosos y aclararon que la investigación se realizará «sin descartar ninguna hipótesis».