Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

El sida, los ancianitos y los mayores

Publicado por
VICTORIANO CRÉMER
León

Creado:

Actualizado:

USTED ME perdone, señora, pero a mí me parece que por una sola vez y sin que valgan las mayorías femeninas en todas las formaciones políticas del país, el que suscribe tiene razón, toda la razón y nada menos que la razón a secas. Y si decimos y claro es que lo decimos caiga quien caiga, que en vez de la construcción de siete hoteles en las tierras de Carvajal, o la constitución de un organismo municipal sin tachaduras, con el Partido Socialista de gobernante y la Unión y el Fénix como complemento y León, que continúa siendo territorio de comanches y de cabezadas, dedicara sus atenciones y dineros a obras realmente imprescindibles para la mayor gloria de la nación, como podrían ser ancianitos sin techo y muchachos con sida; si en lugar de andar buscándonos las vueltas y las revueltas con el negocio de la privatización del agua clara rebosante de pamplina; pues digo y repito para general conocimiento y demás efectos, si nuestros ínclitos responsables, en vez de viajar mucho más que las maletas de la Piquer, se quedaran quietos, sentados y percibiendo directamente los latidos convulsos de la ciudadanía; si esto aconteciera y presidentes y alcaldes advirtieran que ya alcanzamos cerca de dos mil y pico de enfermos o contagiados de sida en nuestra comunidad y que, de no disponer de medios lo más probable es que al final de la jornada consigamos llegar a los tres mil afectados, sin esperanza de curación y enmienda; pues diga, quería decir, estoy intentando transmitir que si algo sucediera que se tradujera en obras, acciones o iniciativas que contribuyera a la salud general y al mejor entendimiento de las responsabilidades que deben acoger los dichos señores responsables, León, este León nuestro de cada día que tan en el filo de la navaja nos tiene, tal vez, acaso, quizá entraría en la senda de la Constitución, quiero decir de la normalidad, de la recuperación y de la honradez de la cerradura. Ya lo sé, señora, ya lo sé que un presidente, un alcalde, un diputado o un concejal, por no citar sino a los más mentados en los momentos de angustia, harto tiene con viajar, con hacerle lisonjas al mandón de turno y a afianzarse en el puesto que consiguió a fuerza de andar a gatas. La vida es así, pero el enfermo de alzhéimer, por ejemplo, también forma parte del censo vital y se muere miserablemente, por carecer de las debidas atenciones, como los ancianitos sin un centro de acogidos acaban por morir de mala manera. Desgracia que también suele ocurrir en lugares en los cuales ya se han montado «negocios» de acogimiento de ancianos, como en Paredes de Nava, en uno de cuyos centros de refugio de mayores fugitivos, fueron envenenados, con lentejas en condiciones inaptas para el consumo humano, hasta diez acogidos, internos. Y lo que quisiera decir, si me dejaran, señora, es que o los leoneses somos más idiotas que Abundio, aquel que vendió el coche para comprar gasolina y los señores en candelero nos la meten doblada sin la menor resistencia, o los que administran y enjuagan andan a la deriva, como aquel navegante Nobile, que no encontraba puerto. Todo el mundo sabio anda ahora tras los presupuestos y su uso y no falta quien asegura que lo importante de un presupuesto no es la cantidad sino la medida y la honestidad del gasto. Más escuelas, más hospitales, más casas de acogimiento para mayores, más residencias para enfermos terminales y menos leyendas.

tracking