Un cariño desbordante
Los trabajadores de Aspace se entregan a diario a su tarea en las instalaciones de San Cayetano con los afectados de parálisis cerebral, desde la infancia hasta la edad adulta

Atravesar la puerta de acceso a las instalaciones de la Asociación de Parálisis Cerebral (Aspace) supone entrar en un mundo en el que el cariño se derborda por todas las partes. Aspace regenta más de 60 centros por toda España. En León cuenta con las instalaciones de San Cayetano y el centro ocupacional Ordoño II de San Feliz de Torío. En estos lugares se presta ayuda a 72 afectados de parálisis cerebral y encefalopatías afines. La atención de todos ellos está en manos de 53 profesionales entre maestros de educación especial, cuidadores, médicos, psicólogos, fisioterapeutas, logopedas, entre otros. El servicio de ocio está cubierto por 30 voluntarios que en estos momentos se busca aumentar. Los servicios que presta Aspace se verán ampliados a finales del próximo año con la puesta en funcionamiento de una mini-residencia en el barrio de San Pedro, que constará de tres pisos y un apartamento, en los que se pretende facilitar la integración de los que sufren esta enfermedad. La parálisis cerebral afecta a tres de cada 10.000 ciudadanos. En León se registran algo más del millar de casos. Estas cifras evidencian que hay una importante lista de espera para poder beneficiarse del trabajo que desempeña Aspace, que en el día de ayer registró una jornada de puertas abiertas. El coordinador de los centros Aspace León es Manuel Rocandio, quien explicó que «en San Cayetano contamos con un aula de infantil, cuatro de educación básica y departamentos de fisioterapia, logopedia, trabajo social, ocio y tiempo libre, psicología, entre otros». La labor diaria de los profesionales tiene como objetivo situar al niño o al adulto en la vida más normalizada posible. Las discapacidades son muy variadas y afectan en distinto grado a la comunicación verbal o a la posibilidad de caminar. Los profesionales trabajan en la potenciación de las habilidades de la vida diaria, de la autonomía personal y de los sistemas alternativos de comunicación. Esta realidad fue conocida por representantes del Ayuntamiento, Diputación, Subdelegación, Protección Civil y asociaciones como Asprona o Aspaym. A la logopeda Alicia Sanz le gustaría estar siempre ligada a los afectados de parálisis cerebral. «Conseguir un logro, tras meses de trabajo con un enfermo, produce una gran satisfacción», comentó. El presidente de Aspace, Maximiano Merino, es el padre de Sara, afectada por un síndrome poco habitual. «La ayuda de la administración y el entorno familiar son vitales», explicó.