El arzobispo de Valladolid, Braulio Rodríguez Plaza, considera
pensar que la Iglesia está siendo objeto de una «persecución» en España a raíz de las últimas medidas adoptadas por el Gobierno en relación con esa institución, aunque precisó que algunas de esas decisiones «no son buenas». Desde el punto de vista de la fe católica, explicó el arzobispo en una entrevista concedida a la Agencia Efe, la Iglesia «protesta ante ciertas medidas al denunciar que no son buenas para el ser humano», y en este sentido
. Monseñor Rodríguez Plaza, de 61 años y madrileño de Aldea del Fresno, lamentó que, pese a que España sea un estado aconfesional, no se tenga en cuenta que «la mayoría de sus ciudadanos son católicos», cuyas convicciones no se oponen a la cultura moderna ni a los valores de la humanidad, agregó. Desde la defensa del derecho que cada uno tiene «a criticar y decir lo que le parece importante», el prelado expresó su convencimiento de que los creyentes «somos molestos porque no nos plegamos a la cultura dominante, no somos fácilmente domesticables».
Una moda Rodríguez Plaza, que acaba de cumplir dos años al frente del Arzobispado de Valladolid, añadió que criticar a la Iglesia «está de moda», situación contra la que «no existe una respuesta contundente», por lo que piensa que «de algún modo estamos siendo tratados injustamente». No obstante estas reflexiones, el arzobispo aseguró que entre la Iglesia y el Gobierno central «no hay un enfrentamiento», y respecto al Estado opinó que las relaciones «son perfectas porque nosotros aceptamos y acatamos la Constitución». Frente a las frecuentes acusaciones de una supuesta separación entre la jerarquía eclesiástica y las bases católicas, advirtió de que se trata de un concepto marxista «que no tiene muchos visos de realidad porque sólo hay una Iglesia». Pese a ello, el arzobispo de Valladolid reconoció la existencia de diferentes posturas u opiniones en su seno, algo que «no ocurre en los partidos políticos, que son más inflexibles en su estructura». Respecto a la situación legal de los homosexuales, aseguró que no tienen que ser discriminados, pero calificó como «injusto» la definición de sus uniones como matrimonio. «Un matrimonio es entre un hombre y una mujer, y eso es tan claro como un día en el que sale el sol», aseveró monseñor Rodríguez, quien se limitó a cuestionar el vínculo matrimonial entre homosexuales pero no los derechos que la Constitución establece para ellos. En esta misma línea, rechazó la adopción en las parejas homosexuales, porque los niños «tienen derecho a tener un padre y una madre». Sobre la campaña en contra de la eutanasia promovida desde la Conferencia Episcopal, puntualizó que no está dirigida «en contra del Gobierno», frente a quienes opinan que de esta forma «estamos haciendo una estrategia política» sino mostrar su opinión.